Domingo, 02 de abril, 2000 - AÑO 10 - Nro.78
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Gonzalo Fernández: "Tres investigaciones independientes -- Gelman, LA REPUBLICA y Batlle -- coincidieron totalmente"

María Claudia García Irureta Goyena, 19 años, con la nieta de Gelman en su seno, asesinada por la dictadura en Uruguay: ¿quién, cuándo, cómo y dónde están los restos insepultos? Ahora que murió el olvido, queremos saber qué le pasó a su madre, María Claudia

Ayer circularon rocambolescas versiones sobre el hallazgo, a cargo de los otros tres matutinos nacionales: 1) La nieta estuvo sentada junto a Batlle y Gelman en la reunión del viernes; 2) Está casada, vive en Pocitos y su familia es de izquierda: se trataría de una conjura contra Sanguinetti; 3) Gelman y Batlle habrían mantenido varios contactos antes de la reunión de ayer; 4) el padre murió hace 2 años... LA REPUBLICA afirma que todas estas versiones son falsas

Rabino Daniel Kripper: "Esperé hasta el último minuto un gesto de grandeza y humildad que Sanguinetti no tuvo" 

Amplia información en las páginas 2, 3, 4, 5, 6 y 7


Página 12: "El hallazgo le costó el honor a Sanguinetti"

"Nada más patético que el hombrecito de las cejas en rama tratando de explicarle a Günter Grass que estaba mal informado, y gestionando doctorados honoris causa en universidades europeas, como si se pudiese restaurar su evaporado y dudoso prestigio"


Gelman anoche a LA REPUBLICA

"Batlle me dijo que hará todo lo posible para esclarecer el destino de mi nuera"


Colegas, por primera vez no compitamos por una noticia

Así como a veces un rayo sintetiza la tormenta, ayer la urdimbre trágica y profundamente humana del fenómeno Gelman sintetizó en un solo acto el drama irresuelto de los desaparecidos políticos uruguayos.

Todo el episodio fue una obra de ingeniería, donde la paciencia, la prudencia, el silencio, la comprobación una y diez veces de todos los datos, el destierro de las tentaciones profesionales y el compromiso raigal con un resultado que asegurara la justicia pero también la integridad emocional de todos los actores del drama se dieron cita y encajaron uno a uno, descorriendo el telón de la verdad.

Todo salió perfecto. El encuentro. La receptividad de la joven. La conducta de la madre adoptiva. El silencio y la dignidad del poeta. El gesto del Presidente.

Pero faltó algo, que puede estropear todo. La ansiedad de mis colegas, periodistas y directores de medios de comunicación. No menos de dos decenas de medios de comunicación extranjeros y nacionales me entrevistaron ayer sobre el tema. A la mayoría lo único que le interesaba era que les dijera quién era la nieta, dónde vivía, cómo era su rostro.

No aceptaban en este caso el valor de la ética del silencio. No percibían la diferencia entre lo público y lo privado.

La corrupción del silencio opera siempre en el plano de lo público, es ajena al ámbito privado, nada tiene que ver con la publicidad de los sentimientos.

La nieta de Gelman se enteró ayer que sus padres naturales no eran los que ella creyó que eran durante 23 años. Se enteró que fueron asesinados sin piedad y que su madre fue trasladada premeditadamente a otro país para tenerla a ella, con el objetivo de matarla para secuestrarle el fruto de su vientre. Se enteró que los asesinos la entregaron en manos de sus padres adoptivos, que no conocían las circunstancias y a quienes ella quiso y quiere entrañablemente. Se enteró que si no fuera porque el crimen ocurrió en nuestra tierra, ella sería extranjera y no uruguaya.

Su vida cambió en 24 horas.

Pide un poco de silencio, de misericordia y respeto para asimilar el terremoto de verdades que le agrietó el alma. Gelman se lo prometió y cumplió. Pero las filtraciones de prensa de ayer la shockearon. Siente que se acerca el fin de su intimidad. Que la prensa está cerca de su identificación. Ya no somos un puñado los que sabemos de su existencia. Gobernantes, algunos ministros, algunos dirigentes, servicios de inteligencia y algunos mercaderes de la información ya saben quién es. Y la publicación prematura de su identidad pone en riesgo el final que todos deseamos.

No arruinemos este opus magnum de la vida. Este leader case de la justicia. Este encuentro amoroso y vital construido sobre las ruinas del dolor.

Les propongo a mis colegas un pacto de honor. Por primera vez no compitamos por una noticia. Que el mejor y el más digno sea el último que la publique. Que el gran periodista o el gran medio que publique la primicia tenga que sentir la vergüenza de su acto. Que el periodismo uruguayo dé una lección al mundo.

Yo, que muchas veces he caído en las seductoras tentaciones de las ansiedades informativas, humildemente, se los ruego.

Federico Fasano Mertens
Director


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