Mientras espera su
extradición a la Argentina, el coronel Gilberto Vázquez desarrolla un inusual despliegue
mediático que adquiere viso de operativo de desinformación acerca de los hechos en que
él y el grupo de represores que operó en el marco del Plan Cóndor están involucrados.
En pocos días concedió entrevistas al diario El Observador, a Telenoche, y envió cartas
al semanario Búsqueda y a LA REPUBLICA y a El País. En cada una de estas instancias sus
afirmaciones varían, quita y agrega, libera de responsabilidad a unos y acusa a otros,
haciendo gala de su condición de hombre de Inteligencia hoy caído en desgracia.
Requerido desde Buenos Aires por el secuestro, traslado ilegal a Uruguay, asesinato y desaparición de María Claudia García de Gelman, el locuaz coronel fue una de las "fuentes" que mintieron a los mandos del Ejército sobre el sitio donde enterraron a la nuera del poeta argentino. "Pilin", como le llaman sus más íntimos, autoproclamado el más "inteligente" de su generación de represores, dice ser uno de los partícipes de la Operación Zanahoria, de haber comprado personalmente la Base Valparaíso, se adjudica protagonismo en las acciones de la OCOA y hasta de ser uno de los fundadores de la logia Tenientes de Artigas.
En el clímax de su histrionismo, ayer responsabilizó al ex presidente Julio María Sanguinetti de haber ordenado la Operación Zanahoria, destinada a ocultar rastros de los enterramientos clandestinos de las víctimas de la dictadura.
El coronel no tiene quien le crea
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