Nobles perversos, mujeres inocentes* El Cabildo, remozado, con sus amplios patios donde lucen el cielo de la tarde y la buena acústica es un escenario que pide espectáculos; y casi no ha habido ninguno que no haya tenido éxito.
El capitán no tiene quien le escriba* Las grandes tragedias colectivas nacen casi siempre del ominoso vientre del autoritarismo liberticida, recurrente partero de terribles dictaduras, violaciones a los derechos humanos y situaciones de indignante degradación.