La conducta de la flamante ministra del Interior, Daisy Tourné, evitando la represión a costa de algunas vidrieras destrozadas y decenas de lentes robados, se instaló en el debate público, promovido por la oposición blanca y colorada.
De Guatemala llegan las imágenes de una significativa represión a los manifestantes antiimperialistas, que arrojó decenas de heridos y numerosos niños intoxicados por los gases, así como también múltiples detenidos.
En Uruguay, donde fue la estancia más larga de Bush en su gira por América Latina y, además, donde se produjo la manifestación más grande hasta el momento, no hubo víctimas ni represión, según la opción aplicada por el gobierno.
La ministra del Interior, Daisy Tourné, reivindicó ayer el operativo policial y afirmó que la ausencia de agentes en las marchas fue "una decisión política para evitar una violencia mayor", y destacó: "Tenemos el orgullo de decir que en Uruguay no hay ningún muerto, ningún lesionado grave". La ministra condenó los desmanes porque "no tienen nada que ver con el estilo democrático de vida de los uruguayos".
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