ISIDORO GILBERT - CORRESPONSAL EN ARGENTINA
No siempre se siente el placer de regresar a los textos de clásicos olvidados de la prosa política pero afortunadamente Rogelio García Lupo, editor de Ediciones B, llenó el vacío con esta nueva y fina impresión de la autobiografía de Liborio Justo,
Esta edición contiene dos textos. Uno, es "Prontuario, Una autobiografía", el otro, que vendió en los años 30 más de veinte mil ejemplares: "La tierra maldita. Relatos bravíos de la Patagonia salvaje" .
Justo, que firmaba sus escritos como "Quebracho" cuenta episodios históricos y viajes que hoy se pueden leer como una recreación del pasado, especialmente sobre la izquierda de los Estados Unidos entonces con un poder que hoy asombra.
Convocaba en Nueva York a mítines con doscientas mil almas, aunque a la vez, es de libro como se dice, la dispersión y enconos que han acompañado casi toda la historia de esa cultura. Ya se conoce: no solamente en los Estados Unidos en tiempos que parte de esa izquierda pensaba que por allí pasaría "la revolución mundial".
Liborio Justo, que vivió entre 1902 y 2003, es decir más de un siglo, fue el hijo díscolo del general Agustín, figura clave del Ejército argentino en los años 20 y 30 y presidente por vía del fraude entre 1932 y 1938, en parte de la llamada "década infame". Padre e hijo tenían una dificultosa relación, sobre todo cuando llegó en visita oficial presidente de los Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt, en 1936, y Liborio en un acto público lo recibió con un histórico "muera el imperialismo".
Justo o Quebracho, como originariamente se conocieron estos dos trabajos, adhirió al marxismo primero es su veta leninista y más tarde a la trosquista, enconado sobre todo con el PC de fuerte prosapia estalinista. Su trosquismo es de un terrible individualismo, porque el autor no fue capaz de instrumentar en organización política su inmenso conocimiento del tiempo que le toco vivir y que se registran en las páginas del trabajo.
Fue Liborio Justo el gran fotógrafo de la depresión en los Estados Unidos.
Hay un volumen con esas fotos desgarradoras e inigualables hoy difícil de hallar. En varias ocasiones en vida del autor hubo exposiciones de esas tomas magistrales sobre la vida norteamericana en los 30 que es lo notable en este volumen. Justo estuvo en innumerables ocasiones en Montevideo y puede rastrearse en este trabajo su mirada sobre la política y la vida de Uruguay y sus encuentros con el líder blanco, Luis Alberto de Herrera, de cuyas investigaciones históricas se sintió impactado.
Vale la pena releerlo a Quebracho. *
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