El magistrado, a última hora del jueves, resolvió procesar al ex presidente de facto y a su canciller, Juan Carlos Blanco, como "coautores de cuatro delitos de homicidio muy especialmente agravado" por los asesinatos de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y por las muertes de los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw.
La resolución del juez, dada a conocer ayer por la Suprema Corte de Justicia (SCJ), establece que "de las declaraciones de los indagados, testigos, documentación incorporada y demás concordancias de autos, surgen elementos de convicción suficientes" para ordenar los procesamientos (ver texto completo en páginas 6, 7 y 8).
El momento más esperado de la mañana de ayer era el ingreso de Juan María Bordaberry al edificio de Jefatura de Policía de Montevideo. Todos los medios de prensa se encontraban apostados sobre la calle San José a la espera de su llegada.
De la vigilia no quedaban muchas personas, pero quienes resistieron el frío de la madrugada y de las primeras horas de la mañana no se quisieron ir, hasta no ver ingresar a Juan María Bordaberry, ya que Juan Carlos Blanco fue detenido en la noche del jueves y se encontraba ya en Cárcel Central.
Pero la sorpresa fue grande cuando se conoció la información de que Bordaberry había ingresado por la puerta principal sobre la calle Yi, con dos de sus hijos Santiago y Pedro en un auto sin custodia alguna, minutos antes de las 9.00 de la mañana.
El ingreso de Bordaberry a Jefatura dio lugar a múltiples especulaciones. Hubo incluso quienes sostuvieron que el ex dictador se encontraba alojado en Jefatura desde el día anterior, en el más absoluto secreto. Una versión que obtuvo ayer LA REPUBLICA sostuvo que el dictador fue entregado a la Policía en plena ruta, en el departamento de Canelones. Previamente, el comisario Rosas, jefe del Departamento de Delitos Complejos, había establecido los contactos con los familiares de Bordaberry para trasladarlo a la Jefatura capitalina.
Así fue que a las 8 de la mañana el encuentro se formalizó en el límite entre los departamentos de Canelones y Florida, cuando el auto guiado por el ex ministro de Turismo del gobierno de Batlle, Pedro Bordaberry, que trasladaba a su padre, tomó contacto con la camioneta conducida por un funcionario del citado departamento policial.
Atrás viajaba solo el comisario Rosas, quien luego de mantener un brevísimo diálogo con Pedro Bordaberry, hizo subir a la camioneta policial a Juan María Bordaberry y él se sentó a su lado.
La camioneta partió con velocidad moderada hacia Montevideo, y al llegar a la Jefatura capitalina sucedió algo insospechado para la decena de periodistas, fotógrafos y camarógrafos, que se encontraban apostados en el lugar desde las primeras horas de la madrugada. Ninguno de los profesionales de los medios podía sospechar de una camioneta ocupada sólo por un chofer, la cual se deslizó naturalmente por la pendiente de la rampa de ingreso por la calle San José.
Es que, en una maniobra propia de los servicios de Inteligencia, agachados iban tanto el dictador como el investigador.
Más tarde, salieron de Cárcel Central los hermanos Bordaberry por la misma puerta que ingresaron con su padre. En particular, el ex ministro Pedro Bordaberry recibió gruesos insultos. Hubo algunos pechazos y corridas hasta el estacionamiento donde tenía estacionada su camioneta, que se encontraba a pocos metros de la Jefatura. Allí, anunció a un grupo de periodistas que por la tarde brindaría una conferencia de prensa (véase página 5).
Entre los presentes estaba Valentina Chaves, la hija de Ubagesner Chaves Sosa -desaparecido en la dictadura, cuyos restos fueron encontrados este año en la chacra de Pando-, conjuntamente con otros representantes de la agrupación "Hijos".
Sus palabras fueron de satisfacción: "Lo que vivimos hoy es que se está quebrando toda la impunidad que otros gobiernos ampararon y protegieron. Hoy estamos festejando que por suerte está abriéndose una brecha, que hace treinta años se tendría que haber abierto".
Mientras tanto, el juez Roberto Timbal y la fiscal María del Huerto Martínez se encontraban en la División Delitos Complejos de Jefatura y se aprestaban a tomar las declaraciones correspondientes a los dos procesados.
Sobre el mediodía, más gente llegaba al lugar, y en silencio esperaban. Todos se hicieron un tiempo y aguardaban el desarrollo de los acontecimientos. Entre ellas Laura, quien se había "escapado" de su trabajo unos minutos, para ir al lugar porque según expresó a LA REPUBLICA "quería estar, porque esto es parte de mi historia", dijo emocionada con sus ojos llenos de lágrimas, debido a que su familia debió emigrar a Argentina y luego a Austria durante el proceso dictatorial.
Paralelamente, a nivel judicial, ayer fueron notificadas oficialmente las partes sobre la decisión del magistrado. La fiscal de la causa, la doctora María del Huerto Martínez, fue informada a media tarde, mediante un cedulón, según informaron fuentes de la Fiscalía.
En tanto, el abogado de Blanco, el doctor Carlos Curbelo Tammaro, recibió la notificación también por la tarde en su despacho, aunque no tuvo la oportunidad de estudiar la resolución porque se encontraba en una audiencia en el departamento de Maldonado. El jurista indicó que el lunes analizará la situación y que durante la próxima semana presentará la apelación.
Por su parte, uno de los abogados de Bordaberry, el doctor Gastón Chaves Hontou, confirmó que al igual que Curbelo Tammaro fue notificado ayer de tarde, y afirmó que "hay muchos y muy buenos elementos para presentar la apelación", aunque se excusó de indicar cuáles serán las bases de su recurso.
Ambos abogados dispondrán, a partir del lunes, de 5 días hábiles para formular sus apelaciones. Una vez presentados los recursos, el juez tendrá la posibilidad de rever su decisión, y en caso de mantenerla, el expediente pasará a un Tribunal de Apelaciones.
Fuentes de Cárcel Central informaron a LA REPUBLICA que Bordaberry y Blanco fueron alojados en celdas separadas en el 4º piso, en las celdas Nº 10 y Nº 12, respectivamente. En ese mismo piso, se encuentran reluidas otras 26 personas, entre ellas, los ex militares y policías procesados por el juez Luis Charles por la desaparición de Adalberto Soba, a excepción de Gilberto Vázquez, quien se encuentra en el 6º piso.
Cada uno estará alojado en una celda de pequeñas dimensiones, en la cual solamente contarán con mobiliario básico, es decir una cama, una mesa y un armario donde guardar sus pertenencias.
Previo al ingreso formal al establecimiento carcelario, Bordaberry y Blanco fueron sometidos a un control médico. Juan Carlos Blanco fue "fichado" el jueves, proceso realizado por personal de la Dirección Nacional de Policía Técnica, que consta en tomarle las diez huellas digitales, conjuntamente con un formulario denominado "media filiación completa", que incluye nombres, apellidos, edad, dirección y estado civil.
Bordaberry, en tanto, al haberse presentado ayer, día en que no se realizan los "fichajes", cumpliría con dicha instancia mañana.
Las autoridades de Cárcel Central, con el objetivo de que no fueran alojados en celdas contiguas, se vieron obligadas a realizar algunas modificaciones en la distribución de otros reclusos.
Según se informó, el ex dictador y su canciller no gozarán de ningún tipo de privilegio (tales son los casos de televisión, celular, etc.) y contarán con las mismas camas y colchones que el resto de los reclusos.
Otro de los inconvenientes que debieron solucionar los jerarcas del establecimiento fue la coordinación de los medicamentos que debe recibir Bordaberry en diferentes horarios, cosa que ya fue determinada con la enfermería y el ex dictador ingerirá cada una de sus dosis de medicación en tiempo y forma. *
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