HORACIO BUSCAGLIA
En estos últimos días se ha hablado de un llamado "eje del mal" formado por periodistas que se reúnen para coordinar maldades que luego apuntaran contra el gobierno.
Lo más extraño de todo esto es que no ha levantado la polvareda habitual en casos como este: "Ay, nos quieren limitar la libertad de información", "Oh, nuevamente atacan la libertad de expresión" y otros grititos histéricos que suelen dar algunos periodistas cuando -haciendo uso de la libertad de expresión alguien critica a un colega.
Hay quien dice que la cola de paja es grande, no lo sé.
Lo que sí sé es que no voy a permitir que cuatro periodistas se hagan los malos y los peligrosos, autodenominándose "eje del mal". ¡Ma qué eje!, apenas son un buje o una chaveta. Son tan obvios, su sobreactuada maldad es tan evidente que no joden a nadie.
El verdadero "eje del mal". El posta, posta. El verdaderamente conspirativo y malicioso... es "El Club de Tobi".
Heterogéneo grupo de periodistas y políticos que desde hace muchos años viene reuniéndose todos los viernes en el prestigioso bar Las Flores, justamente un día después que se reúnen esos que pretenden ser ejes cuando apenas son arandelas.
Allí sí, señoras y señores, allí sí que se cocina la polenta informativa de cada semana. Allí sí que se opera más que en el Clínicas. Allí sí que hay maldad en estado puro. Hay gente mala, mismo, se los juro. Rencorosa.
En algunos casos me atrevería a decir: diabólica.
¡Qué me vienen con que esos cuatro son el "eje del mal"! ¡Por favor, si son unos doloridos gritones! Ay, qué miedo, mirá como tiemblo!
Pero haceme el bien (Mejor dicho: el mal).
Si vos querés maldad, entonces andá al "Club de Tobi".
Claro... hay un problema. Nunca se pueden poner de acuerdo entre ellos y como se agarran terribles pedos al otro día no se acuerdan de nada de lo que hablaron.
Si no fuera por eso, ¡yo te voy a dar "eje del mal" a vos! *
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