Si bien la modalidad no es nueva, en los últimos días el Cementerio del Norte ha sido escenario de la intensificación de este tipo de delito. El punto máximo de vandalismo se dio en la jornada del miércoles cuando noventa y siete tapas de los tubulares fueron destrozadas, mientras que en la noche del jueves el hecho volvió a repetirse con cuatro nuevos acontecimientos del mismo tipo.
La imagen que se presenta al ingresar a la zona de tubulares del campo santo es realmente escalofriante, ya que puede apreciarse varias hileras de tapas de nichos totalmente destrozadas, quedando a la vista de los sorprendidos visitantes los urnarios en el interior de las fosas. Mientras tanto, en el piso pueden percibirse totalmente diseminados los restos de mármol y cemento, reveladores de los actos criminales de los malvivientes.
Cabe destacar que los funcionarios que desarrollan tareas en el cementerio han realizado "entre siete y ocho denuncias" en la seccional policial, sin que se haya podido, hasta el momento, poder detener a algún responsable de tamaña atrocidad, según indicaron a LA REPUBLICA funcionarios del establecimiento.
En lo que tiene que ver con la guardia, son cuatro los efectivos de seguridad que están encargados de controlar las más de 120 hectáreas que tiene el lugar, a lo cual hay que sumarle que en horas de la noche al menos uno de los efectivos tiene que quedarse vigilando la instalación de las oficinas, en donde se encuentran elementos que también son codiciados por los ladrones.
Los malvivientes por lo habitual ingresan en horas de la noche al cementerio, comienzan a golpear las tapas de los tubulares hasta que éstas caen al piso y se destrozan, una vez en el piso le retiran el cerrojo, que es de bronce, y en el caso de que la tapa tenga inscripciones que identifiquen los restos existentes en el nicho, los mismos también son arrancados, debido a que son del mismo material. Probablemente el colmo de todo esto es que si la misma urna posee alguna inscripción en bronce u otro metal, es arrancada sin hesitación alguna.
Pero no sólo la zona de tubulares ha sido afectada por esta modalidad de robo, sino que igualmente el denominado horno sufrió el hurto de todos los bronces que poseía.
Lamentablemente no sólo móviles económicos son los que llevan a este tipo de maniobras aberrantes y repudiables, ya que sin motivos aparentes, luego de perpetrar el robo, los delincuentes, noches atrás, se detuvieron a incendiar un puesto de venta de flores ubicado en la calle José María Silva, sólo por la diversión y complacencia de sus mentes extraviadas. *
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