XOSE DE ENRIQUEZ
Cuando uno llega hasta las puertas del local, en la Avenida Millán casi Sitio Grande, si el ensayo ya comenzó, desde afuera, la estructura del Olivol Mundial parece temblar por efecto de los aplausos y las ovaciones continuas del público. Es notorio que no es el único conjunto de parodistas que ha logrado esto, pero es el que nos ocupa, y en todo caso la constatación puntual de este fenómeno de adhesión imposible de entender para quien no lo siente así, ofrece otra pincelada novedosa en el inmenso y rico fresco que es el Carnaval uruguayo.
Para oírse y conversar con mediana tranquilidad, debemos abstraernos, junto a Miguel Villalba, de la dinámica propia del ensayo, "acertar" un intervalo y sentarnos a una mesa, en la cantina. Ya nos ha ocurrido en otras ocasiones, y asumimos el riesgo y el desafío, de transformar la nota previa a Nazarenos en un mano a mano con su fundador y director responsable.
Nazarenos 2006 presentará un espectáculo cuyo hilo conductor posee reminiscencias gastronómicas: la fábrica de chocolates. A la originalidad de la idea se suma el acierto de un texto trabajado, una puesta en escena ambiciosa y una coreografía a la altura de las circunstancias. La primera parodia que pondrán en escena es "Asterix y Obelix", con una relación intrínseca con la segunda, que es "El Quijote esquina Montevideo". Recordemos que Asterix es un pequeño guerrero galo antiguos habitantes de Francia, con espíritu astuto y de inteligencia vivaz. Sus historias y aventuras transcurren a través de la conquista romana 50 años AC; este galo pequeño odia a los romanos ya que han tomado casi todas las tierras de la Galia, excepto la aldea donde él mismo vive. Su amigo Obelix a la manera de Sancho, lo acompaña en las buenas y en las malas. Juntos protagonizan mágicas aventuras plenas de fantasías.
Sin embargo el Quijote, al decir de Miguel Villalba, "es un Quijote traído a la época actual y lo elegimos porque se cumplen 400 años de su creación, y es un clásico que perdurará por los siglos de los siglos. En todo momento, en la vida somos todos quijotes... Más en momentos como los que se están viviendo." Le hacemos notar que para sacar un conjunto a la calle hay que tener también algo del viejo hidalgo. "Es cierto afirma Villalba, yo mismo para sacar un conjunto en Carnaval tengo que ser un poco quijote, pero gracias a que tengo a los 'quijotitos' chicos, que son mis hijos, puedo hacer este esfuerzo." Una y otra vez, Miguel se mete en las parodias con notorio entusiasmo. "La primera parodia apuesta al humor destaca, a la risa, tiene momentos lindos, de vida, que la gente disfruta. La segunda parodia también tiene humor, pero con momentos de reflexión, con una puesta en escena maravillosa de Carlos Viana, que está muy bien en el papel de Quijote, lo trabaja noche a noche, probando cosas nuevas, enriqueciendo su personaje."
El hilo conductor "huele bien", ambas parodias prometen, habrá que ver si la "poción mágica" de Nazarenos funciona.
En la despedida, Nazarenos le canta a la familia. "Es el símbolo de este grupo asegura enfáticamente Miguel, creemos que la familia es todo en la vida; quien está solo tiene sus carencias afectivas o emocionales, pero el que tiene una familia al lado puede descargar un montón de cosas, los malos momentos, los buenos, compartirlos, vivirlos con alguien. A eso apuntamos con el tema que cantamos Fabián y yo, y en pocas palabras deseamos significar lo que Nazarenos siente sobre la familia."
La trayectoria indiscutida de Villalba dentro del Carnaval, sus logros obtenidos y el respeto y la popularidad que su conjunto ha cosechado, lo hacen candidato "cantado" para hablar sobre los alcances de la categoría parodistas.
"Yo no soy el dueño de la verdad en el parodismo asevera, pero nosotros estábamos viendo que había algunas propuestas que salían un poco de la línea, de lo que era el parodismo. No olvides que yo vengo de una escuela donde uno de los más grandes parodistas fue un director, el de Gaby's (se refiere a Tucho Orta); yo vengo de ahí. Pero también salí al lado de monstruos de la categoría como por ejemplo, para nombrar los que hoy no están, Buby Benítez, Mario Fossati; o Pendota, que está con nosotros, ahí. Transitando al lado de ellos, uno vive, aprende, y con mi estilo, hoy como director trato de volcarlo a lo que es el conjunto." Es evidente que la concepción personal de Villalba no queda por ahí, se hace parte de una tradición, o configura un capital hereditario: "También mis hijos siguen en la misma línea. Es lo que estamos acostumbrados a hacer y lo que le enseñamos a la gente, lo que es el parodismo de Nazarenos; hay otras propuestas, pero como te dije, algunas se salen de la línea de lo que es el parodismo, se vuelcan a otro tipo de categoría. Hay gente que no sabe cuál es la diferencia entre un parodista y un humorista, me han llegado a decir 'me hacen reír más Los Carlitos que ustedes', por ejemplo... ¡Ojo! El humorista sí, necesariamente te tiene que hacer reír, el parodista no; te puede emocionar aunque siempre hay una cuota de humor, para eso es carnaval."
La cantina de Olivol es un hormigueo constante, desde el centro del gimnasio llegan los acordes musicales, el rumor de la platea va en aumento, los ojos de Miguel Villalba comienzan a mostrar su ansiedad, trasuntando el deseo de volver al ensayo. Le comentamos nuestra impresión acerca de este fenómeno de concurrencia masiva, y Villalba no esquiva su opinión: "Somos conscientes de lo que hemos logrado en los ensayos y somos exigentes con nosotros mismos para que la gente no se aburra y no deje de venir a apoyarnos en los ensayos. Siempre digo que se empieza a competir, y a competir arriba, desde los ensayos. Cuando tú ves que la gente está apagada y tu misma gente te hace observaciones, ahí es preocupante. Hasta ahora no lo hemos vivido. Le tengo fe al espectáculo, el conjunto va andar muy bien, vamos a defender lo que obtuvimos en 2005." *
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