En la noche de ayer se concretó la deportación desde España de la ciudadana uruguaya Paula Píriz y sus dos pequeños hijos, quienes arribarán al país en las primeras horas de hoy.
Las múltiples gestiones realizadas por la Asociación de Uruguayos en Cataluña y por la Asociación Idas y Vueltas, que nuclea a familiares y amigos de emigrantes, no rindieron frutos y a las 19 horas de ayer el gobierno español devolvió a la uruguaya que cuatro días atrás arribó a Barcelona con la intención de visitar a una amiga.
Tal y como lo informó LA REPUBLICA en su edición de la víspera, las organizaciones antes mencionadas llevaron adelante una intensa campaña de prensa, así como conversaciones con líderes políticos y autoridades gubernamentales de España para que se le permitiera a Píriz y sus hijos, Jorge y Victoria de 10 y un año de edad respectivamente, ingresar al territorio ibérico. A la vez, las asociaciones presentaron el caso a la delegación oficial de Uruguay en el reino, pero ésta solo pudo brindar asesoramiento a la ciudadana, que permaneció detenida en el Aeropuerto del Prat desde su llegada a la península. Pese a que Píriz cumplió con los requisitos de ingreso, ya que portaba carta invitación y dos mil euros para su estadía de veinte días, la policía de frontera la retuvo, impidiendo su entrada a España, debido a que el domicilio de su amiga figuró tiempo atrás como el mismo de otros once inmigrantes que al día de hoy están empadronados en otras direcciones. La resolución de la autoridad migratoria fue entendida por la asociación de emigrantes uruguayos residentes en Cataluña como una muestra de que el "Gobierno (español) pretende utilizar las expulsiones y el impedimento de entrada a España, a los ciudadanos uruguayos, como pieza de cambio en la negociación por la vigencia y respeto del Tratado de 1870", contraviniendo la resolución parlamentaria que insta a analizar la aplicación del acuerdo de la manera más favorable para los uruguayos. *
Comentarios (beta!)