RICARDO ALMADA, MALDONADO
El intrincado caso se encuentra desde los primeros días de febrero en la órbita del juzgado penal de 4º turno a cargo de la doctora Graciela Eustachio y el fiscal Gustavo Zubía. Por allí han desfilado desde ex funcionarios judiciales a policías de distintas reparticiones, en procura de aportar elementos que lleven a esclarecer una causa muy confusa, donde además resulta salpicada mucha gente. Cuando Víctor Fernández fue detenido a mediados de enero, el caso fue tomado por el juzgado penal de 2º turno, porque allí se habían sustanciado todas las investigaciones en torno al asesinato de Saccar en 2002.
El hombre detenido el pasado 15 de enero por rapiña, protagonizó en el verano del año 1996 junto a otros tres sujetos, un impactante raid delictivo que se inició en Punta del Este y culminó en San Carlos. Aquel verano, Víctor Fernández (32), su medio hermano Angel Ignacio Sánchez Valdez y otros dos sujetos, coparon una finca en la zona de San Rafael y asaltaron a sus ocupantes de nacionalidad argentina. De allí se dieron a la fuga con una serie de efectos y el automóvil de la familia, rumbo a la ciudad de San Carlos. En el Camino Lavagna (periferia de San Carlos) se cruzó en el camino de los delincuentes un camión repartidor de leche; interceptaron el pesado rodado, amenazaron con armas de fuego al conductor, lo asaltaron y se llevaron el vehículo en dirección al centro de la ciudad; arribaron a la terminal de ómnibus y se aprestaron a tomar un taxi, aunque en realidad sería un secuestro. Poco después abandonaban al obrero del volante y emprendían la fuga.
Esa misma noche pero una década atrás, dos integrantes de la banca cayeron en manos de la policía y poco después los dos restantes. Los cuatro resultaron procesados con prisión y comenzaron a purgar su pena en el establecimiento carcelario de Las Rosas.
En hechos muy confusos, dos de ellos se habrían quitado la vida en prisión, pero otros dos siguieron entre rejas; uno de ellos, Víctor Fernández, quien haciendo uso de una salida transitoria se fugó en setiembre del año pasado.
El 15 de enero último, policías de Investigaciones trabajaban en torno a una rapiña perpetrada en Maldonado, y se encontraron con el fugado en el barrio Maldonado Nuevo, portando un revólver de juguete. A partir de allí es que Fernández comenzó a tejer toda la historia que acapara la atención policial y judicial por estos días. Entre tanto el peligroso sujeto severamente custodiado por efectivos de la Dirección de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Maldonado, vive un permanente ir y venir desde la sede judicial a cargo del caso.
Altas fuentes de la investigación consultadas ayer, subrayaron que se ha generado demasiado escándalo con este caso, y que justamente por lo intrincado que es, las cosas se han ido haciendo con mesura, aunque en el correr de esta semana se echaría luz definitiva. "Hay muchas cosas que no cierran", indicaron a LA REPUBLICA las mismas fuentes, en clara referencia a que si bien Fernández aporta algunos datos muy precisos respecto al asesinato de Saccar, otros elementos suenan discordantes. Es por eso que entre otras diligencias, Víctor Fernández es sometido por estos días a severas pericias siquiátricas para corroborar o descartar cualquier eventualidad en este sentido.
En esferas tanto policiales como judiciales no resultaría una novedad que pueda estar armando un "circo", porque no sería el primer caso. "Hay problemas carcelarios... internas complicadas... pasajes de facturas", señaló contundentemente una fuente de la investigación, subrayando que "no es sencillo esclarecer todo en tan poco tiempo porque un caso así insume mucha indagatoria".
Mientras es celosamente custodiado en el edificio de la Jefatura de Policía de Maldonado, el sujeto ha puesto en el ojo de la tormenta, a las autoridades de la cárcel de Las Rosas del año 2002, a la guardia del penal de esa época y a operadores judiciales y jerarcas policiales.
Por ese motivo, ya tuvo que declarar la pasada semana la abogada y escribana Y.P., a quien Fernández acusó no sólo de "quedarse" con el dinero que le pagarían por asesinar al empresario argentino, sino de enriquecerse con su dinero. La profesional, había sido actuaria en el juzgado penal de 2º turno de Maldonado, pero quedó claro que había dejado el Poder Judicial antes de estos hechos.
También debieron declarar policías de la Dirección de Investigaciones, quienes aportaron su versión sobre una nueva denuncia del detenido que está a su cargo, respecto a que el pasado fin de semana, presumiblemente una mujer que sería abogada, habría concurrido a las dependencias policiales a amenazarlo en incluso a ofrecerle dinero para que no siguiera hablando.
"No entró nadie, el personal que estaba el domingo es de plena confianza y no entró nadie extraño", puntualizó a LA REPUBLICA un alto jerarca policial.
Lo desconcertante, es que apenas detenido Víctor Fernández a mediados de enero pasado y trasladado a la seccional 1ª, se apartó del tema de la rapiña por la que había sido detenido, y comenzó a afirmar que él era el autor del asesinato del empresario argentino ocurrido en el verano de 2002. El delincuente narró que en ese entonces estaba recluido en la cárcel departamental de Las Rosas, pero que fue contratado por U$S 100.000 para asesinar a Saccar. El 2 de febrero en las primeras horas de la mañana, habría "salido" sin autorización para perpetrar el homicidio y luego volvió a su lugar de reclusión... pero permaneció en silencio hasta que fue atrapado más de 4 años después.
"Nadie se declara culpable por un delito de 30 años de cárcel", puntualizó un operador judicial. ¿Porqué Víctor Fernández permaneció en silencio entre febrero de 2002 y setiembre de 2005?. ¿Porqué tiene tanto temor de volver a la cárcel de Las Rosas? En ese plano pueden manejarse varias hipótesis:
1. Que Fernández efectivamente haya salido aquel febrero de 2002 con el cometido de matar a un hombre, pero sin saber quien era. Se enteró luego que se trataba de un testigo (secundario) del caso Amia y comenzó a exigir más de lo que le pudieron haber dado por un simple balazo en el pecho de un supuesto turista.
2. Qué Fernández no haya cometido el homicidio, pero con "tanta experiencia carcelaria", haya accedido a detalles de aquel asesinato que ahora toma como suyo porque está desequilibrado mentalmente.
3. Que no haya tenido participación alguna en el asesinato, pero sepa quien realmente lo hizo y esté amenazado desde dentro de la cárcel de Las Rosas a donde no desea volver porque teme por su vida.
4. Que lisa y llanamente esté mintiendo porque tiene facturas pendientes y sólo desea que lo trasladen a otro centro de reclusión. Tal vez con medidas especiales "para pasar mejor".
En distintos ámbitos, casi nadie cree que le hayan ofrecido 50 o 100 mil dólares para cometer ese asesinato y quedarse con las manos vacías; y salir a reclamar tanto tiempo después, justo cuando lo atrapan por una rapiña y su retorno a la cárcel de donde fugó el año pasado, estaba asegurado. Mientras arma su propio rompecabezas, Víctor Fernández va tendiendo un oscuro y pesado manto de dudas sobre la actuación judicial y policial en Maldonado en el entorno del año 2002. Por allí también habría muchas cuentas para rendir si es que está diciendo la verdad y por alguna razón -o muchas-, hasta ahora estaba protegido. *
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