TRINIDAD RODRIGUEZ
El doctor e ingeniero agrónomo Marcos Frommel, coordinador nacional del Proyecto Desarrollo del Marco Nacional de Bioseguridad, dialogó con LA REPUBLICA sobre dicho programa que inició en marzo 2005 a cargo de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y el Fondo para el Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés). Este proyecto tiene como objetivo la elaboración de una propuesta de marco legal que permita un abordaje sistémico de la temática, sustentando las bases para una política nacional sobre transgénicos.
--¿Cuál es la situación actual de Uruguay en el tema transgénicos?
--Hay mucho por hacer, hay áreas que no se han abarcado en el país. El público en general alguna vez escuchó hablar sobre los transgénicos vegetales, pero pocos saben de sus usos en la terapia génica, investigación, y de sus usos industriales. El primer gran desafío del Comité Nacional de Coordinación del proyecto (integrado por representantes de organismos con competencias en el tema y representantes de organizaciones de la sociedad civil) fue definir en principio cuál sería el alcance que debería tener el marco de bioseguridad. Por ejemplo tomando como referencia la legislación brasilera, el comité nacional de coordinación definió un alcance similar Brasil, pero no se incluyó el tema de la clonación humana. Tema que quizás pueda ser un nuevo desafío para Uruguay en un segundo paso. Más allá de esto, el marco uruguayo es un proyecto ambicioso y muy participativo que viene avanzando bastante rápido y finalizaría a comienzos del año 2007.
--¿Cuál es la normativa vigente en el asunto?
--Contamos con el decreto 249, que refiere a transgénicos (OGM) únicamente vegetales. A nivel mundial ya existen OGM de animales, incluso en el Uruguay se utilizan para realizar investigaciones, y también se producen con tal fin. Por ejemplo la insulina se sintetiza a partir de organismos transgénicos, si no existieran sería más difícil conseguir en grandes cantidades. En Argentina se encuentran estudiando una hormona de crecimiento existente en la leche que podría incidir en la vida humana, y significar un gran avance para la biomedicina.
Volviendo al marco legal, Uruguay se adhirió en el año 2001 al Protocolo de Cartagena, que refiere al intercambio de organismos vivos, pero aún no lo ratificó. Tenemos la voluntad de ratificar los conceptos vertidos en el protocolo, pero no lo ha hecho legalmente a través de una ley. En definitiva, actualmente no existe una estrategia ni un grupo que evalúe ni monitoree los OGM. No obstante, el país signó convenios que tienen que ver con la bioseguridad, lo que conlleva obligaciones y derechos. Me refiero a la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria, su adhesión a la Organización Mundial del Comercio y al Codex Alimentario. Actualmente en el mundo se está discutiendo si realmente es necesario identificar con una etiqueta los alimentos transgénicos por un concepto de equivalencia sustancial, pues si su valor nutricional es similar no habría motivos, si así no lo fuera los habría. Entonces, todos los miembros del Comité Nacional de Coordinación están trabajando sobre dos escenarios definidos: uno de no utilización de OGM a nivel nacional y otro de convivencia con el uso de los OGM. El primer planteamiento era reclamado desde las ONG; aunque en una primera mirada los escenarios parezcan antagónicos no lo son, porque si decimos no a los OGM debemos controlar a los importadores y exportadores, incluso a la ganadería, ya que podrían consumir alimento transgénico. Entonces en un escenario de no uso de OGM deberíamos contar con laboratorios certificados que lo garanticen. Pero además debería haber control aduanero para cuantificar lo que ingresa y egresa al país, y a posteriori un seguimiento del uso de los mismos. A su vez, un control del traslado de las semillas que vigilen el posible crecimiento de transgénicos a los costados de las carreteras. Decir no, no quiere decir que el asunto termine ahí, implica definir una estrategia de seguimiento y contralor. Por otro lado, tenemos ejemplos de países como Suiza que son productores de OGM, pero no lo consumen. Uruguay podría elegir que los exporta sin consumir. Asimismo, los transgénicos habilitan un gran campo en la biotecnología. También hay que mirar las áreas de alcance de los mismos, si contemplamos el sector industrial, sabemos que ya se está utilizando como sucede con el chocolate que contiene lecitina de soja, además de las galletitas y copos de maíz. En la producción láctea existen muchos fermentos que tienen el mismo origen. También en la investigación en mutantes. Sin embargo, no existe ninguna regulación que legisle sobre el tema, tenemos mucho por hacer.
En un escenario de convivencia con transgénicos es importante que el país tenga una muy buena estructura de análisis de la introducción de todo tipo de eventos transgénicos. Estudiar si los eventos disponibles son útiles para el país, ¿solucionan un problema real? Desde el punto de vista del riesgo a la salud y ambiental debemos generar una metodología de contralor y grupos de investigación. Actualmente contamos con grupos de investigadores de todas las ciencias que están analizando los ítems que se deben tener en cuenta. Por eso, en un ámbito de convivencia es muy importante disponer de recursos humanos capacitados, contar con una manejo de la información actualizada a nivel nacional e internacional, un sistema de monitoreo, un plan de ordenamiento territorial, y un comité de análisis de riesgo de eventos.
Hasta el momento el gobierno no tiene una opinión definida en el asunto, en ello está trabajando en distintos subgrupos que asumieron el desafío y la responsabilidad de crear un marco nacional.
--¿Cuál es el alcance y contenido definidos en el Marco Nacional de Bioseguridad elaborado?
--El alcance y ámbitos del marco nacional lo definió el Comité Nacional de Coordinación, con la participación de actores de la sociedad civil, organismos públicos con competencias en el tema y las cámaras empresariales.
A los efectos de la elaboración de un Marco Nacional de Bioseguridad se incluyeron dentro del mismo los OGM liberados al ambiente, los OGM utilizados para el consumo animal o humano, como los usados en procesos industriales, así como los productos en los que en el proceso de producción se utilizaron OGM; los ácidos nucleicos sintéticos y los que sirven para el desarrollo de la investigación. De esta forma se toma en cuenta el desarrollo, manipulación, producción, comercialización, traslado, importación y exportación de los OGM. Sin duda luego proseguirá un debate nacional sobre el tema, más allá de la decisión política.
--¿En cuál etapa de desarrollo se encuentra el proyecto?
--Actualmente desde hace dos meses se encuentran trabajando en seis subgrupos que se dedican a estudiar los OGM en el campo de la salud, medio ambiente, aspectos socioeconómicos, procesos industriales, aspectos administrativos y aspectos relacionados con actividades de investigación y desarrollo. En el caso de la salud comprende un estudio de su impacto, evaluando y gestionando el riesgo del uso de OGM vegetales y animales revisando trabajos científicos nacionales e internacionales, elaborando criterios de validación de la evaluación de riesgo; relevar productos que los contengan, regulación del etiquetado, etcétera.
Para el medio ambiente analizamos los antecedentes nacionales y regionales de impactos ambientales, seguimiento de la biodiversidad, impactos en el suelo, materia orgánica, cambios en el uso del suelo, agua y la utilización de agroquímicos; además de aspectos relativos a la trazabilidad.
En cuanto a los aspectos administrativos apuntamos a identificar elementos de coordinación y articulación interinstitucional para el contralor de uso de OGM. Así revisaremos los roles y competencias actuales de los organismos estatales y sistemas de reporte de información. Respecto a la investigación y desarrollo es necesario contar con un inventario de los OGM utilizados en los laboratorios nacionales, revisión de los mecanismos de ingreso y egreso al país, identificación de la normativa legal, e identificación del "deber ser", así como las responsabilidades e instituciones que deberían estar involucradas en el contralor de laboratorios que trabajen con los mismos.
--¿Cuáles son las áreas de Uruguay cultivadas con transgénicos?
--En el país existen 320.000 hectáreas plantadas con soja transgénica, y 60.000 hectáreas de maíz, del cual el 57% es transgénico. Está permitido el uso de la soja transgénica CP4 --resistente al herbicida glifosato--, el maíz MON 810 y el BT 11.*
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