La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que un enfermero puede atender un máximo de seis pacientes al mismo tiempo y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) fija ocho personas por funcionario. Así lo precisó ayer el enfermero César Cabrera, quien dijo que en el Pasteur "hay sólo uno o dos funcionarios para asistir una sala con 15 camas".
Para Cabrera, a esa sobrecarga de trabajo hay que sumarle el "estrés que produce el propio empleo porque hay que estar atento permanentemente a cada paciente", detalló el enfermero en la puerta del edificio hospitalario, que fue colegio y asilo de mendigos antes de convertirse en centro asistencial.
A la sobrecarga la viven los funcionarios la perciben los pacientes y sus familiares. Ruben tiene a su madre internada en el Centro de Tratamiento Intensivo (CTI) desde antes que se produjera la última muerte del Pasteur, el lunes pasado. El hombre de La Coronilla (Rocha) dijo que hay "un problema básico: no hay suficientes empleados, un solo funcionario hace el trabajo que deberían realizar cuatro".
Ruben no ocultó su preocupación por las muertes ocurridas en el hospital (la primera se registró el viernes 25 de agosto) y hasta pensó en trasladar a su madre. "Pero está muy delicada y si acá no pueden hacer nada, en otro lugar tampoco", dijo resignado mientras fumaba un cigarrillo frente al portón del hospital, que permanece custodiado por cinco personas identificadas con un cartel blanco que reza: "Control. Hospital Pasteur".
"Nadie se preguntó si la enfermera procesada no podría estar agotada y que eso la llevó al error mortal", manifestó ayer el familiar. Luego de una asamblea informativa que se realizó ayer entre el personal del hospital, el dirigente gremial Marcelo Spósito ratificó "la inocencia" de la enfermera procesada a pesar del fallo judicial dictado anteayer.
El sindicalista sostuvo que respetan la resolución pero no la comparten. "Hay elementos que no están claros", dijo siguiendo la línea del abogado del gremio, quien después de conocer el procesamiento dejó entrever la posibilidad de una "tercera persona" involucrada en el hecho. "Hay una mano negra", sostienen algunos funcionarios del nosocomio del barrio la Unión.
El sindicato no descartó ayer ninguna medida de fuerza para defender a su compañera, hasta se habló de un paro. No obstante, los pasos a seguir se determinarán en una asamblea que se realizará el próximo martes. Claro que no todos los empleados coinciden con la postura del gremio. Una enfermera que prefirió mantenerse en el anonimato manifestó ayer: "Si la Justicia la procesó es por algo. A mí me sorprendió mucho pero algo debe haber hecho".
En medio de este clima "tenso y estricto", tal como calificó una funcionaria del Servicio de Alimentación, los pacientes no muestran mayor desconfianza. Aunque se mantienen "atentos" a los medicamentos y sustancias que les proporcionan los enfermeros. "Me preguntan qué les voy a dar. Pero tampoco son todos, algunos tienen una confianza ciega", contó Cabrera dentro del hospital, que muestra abandono edilicio, poca luz y camas instaladas en pasillos. *
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