ANTONIO PIPPO
De acuerdo con una reciente versión, los ex represores detenidos en la Cárcel Central se dirigen a Bordaberry, flamante huésped, como "señor presidente".
Interesante, casi conmovedor, hasta históricamente revisionista. Al saberlo, y de inmediato, imaginé esta escena:
Gavazzo: -¡Señor presidente! Ahora usted tiene el mando. Como antes. ¡Estamos a sus órdenes!
Bordaberry: -Le agradezco, pero no diga pelotudeces. Si ustedes me sacaron la silla. ¡Y mire dónde vine a parar!
Gavazzo: -Bueno, pero puede organizar los turnos del baño. El boludo de Gilberto se pasa horas...
Bordaberry: -¿Problemas de próstata...?
Gavazzo: -No, quiere que hagan una estatua de él para turistas, como la del niño meón de Bruselas...
Vázquez: -¡Falso, señor presidente! Pasa que me cuesta subir y bajar el cierre. Le pedí ayuda al turco Arab...
Bordaberry: -¿Y qué le dijo?
Vázquez: -"¡Ésta te voy a meter ahí, no la mano...!".
Silveira: -¡Señor presidente!
Bordaberry: -¿Y usted qué? ¿Orina mucho también? ¿Defeca demasiado? Porque bastante diarreico, lo recuerdo...
Silveira: -¡No, señor presidente! A mí se me traba el lampazo...
Bordaberry: -¿Pero usted es tarado? Bueno, también yo, qué novedad...
Silveira: -¡Señor presidente, no merezco esa falta de consideración! El problema es que tengo los brazos cortos...
Bordaberry: -¡Las neuronas, cortas! Si esos bracitos trabajaban como locos con la picana...
Gavazzo: -¡A ver, tropa! Dejarse de joder. ¡Formados y a escuchar la arenga del señor presidente!
Bordaberry: -Bueno, si ustedes quieren... ¡El Señor nos ha puesto a prueba! ¡Debemos tener entereza espiritual! ¡Estamos más cerca de la salvación, mal que les pese a los masones y a la izquierda demoníaca...!
Un ruido lo interrumpe. La tropa ronca al unísono. El señor presidente reprime una blasfemia, se persigna, agacha la cabeza, abraza su Biblia y regresa a la celda: -¡Hijos de puta! Cómo me siguen cagando treinta años después... *
Comentarios (beta!)