ENRIQUE RUBIO (*)
Mañana miércoles 13, a la hora 10.00, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, con invitación abierta a todas y todos los que se sientan convocados, nace la Fundación Líber Seregni, para responder a los desafíos de la hora, fundamentalmente de largo plazo y, como le gustaba decir al General, para "pensar en grande". Con la presencia de Lilí y de su familia, y de dirigentes con las mayores responsabilidades del espectro plural de nuestra tradición política. También con la fuerza acongojada del legado de Hugo Cores, que había aceptado gustoso formar parte de su grupo inicial de impulso y conducción, cuando hablamos con él apenas tres o cuatro días antes de su muerte.
El ejercicio del gobierno por una fuerza política, con la impresionante carga de exigencias que ello impone, produce una distorsión de su vida interna que termina con frecuencia haciendo cierto aquello de que "el gobierno se comió al partido". La necesidad de dedicar sus principales dirigentes por entero a la gestión gubernamental y la inmediatez con que todo gobierno debe tomar la mayor parte de sus decisiones hace que a cualquier organización política le resulte difícil seguirle el paso.
Sin caer en confusiones peligrosas, respetando la independencia de cada una de las áreas, somos de los que pensamos que los partidos políticos no deben caer en la postración cuando ganan las elecciones ni en el seguidismo acrítico de lo que hace el gobierno. Por el contrario, la fuerza política debe estar a la altura de sus responsabilidades, que por cierto no terminan con la realización del escrutinio, respondiendo al apoyo ciudadano cosechado. El equipo de gobierno tiene toda la responsabilidad de la gestión, y deberá llevarla adelante dentro del programa partidario y dilatando el horizonte de lo posible. Pero la fuerza política, además de las tareas políticas naturales, tiene un importante e insustituible papel en el trazado de las grandes líneas de acción, de las prioridades, de las inevitables postergaciones, y también de la actualización del marco programático que da sustento y sentido a la acción gubernamental, ya que la realidad dista mucho de ser estática. Por el contrario, se presenta cada vez más cambiante y dinámica. Desde hace un tiempo vivimos una intensa revolución científico-técnica y otros portentosos procesos de cambio, que han modificado profundamente las relaciones de producción, la cultura y la vida colectiva en cuestiones centrales, lo que nos obliga a repensar, casi cotidianamente, todo el proceso social: las relaciones de inserción, asimetría y dependencia en materia regional e internacional, el rol del Estado y el mercado, las formas de propiedad, el proceso educativo y sus contenidos, y otros muchos temas que no pueden estar al margen de una propuesta actualizada. La Historia se ha acelerado afectando el desarrollo del proceso social de tantas maneras, que es ineludible reflexionar sobre lo vigente, lo caduco y lo nuevo, no sólo en la elaboración programática, sino más allá, en el conjunto de la cultura política de la izquierda.
Para esto es que estamos concretando la creación de la Fundación "Líber Seregni", con la idea de que se transforme en un centro de cultivo de la memoria de la identidad política, de formación política y técnica, de análisis y actualización programática e ideológica para la izquierda en su conjunto, y en un espacio y foro de debates. La creación de una fundación donde confluyan las corrientes y realidades nacionales del pensamiento progresista, enmarcadas en la flexibilidad propia de un centro de estudios independiente, sin la rigidez del compromiso político-partidario, que enlentece el análisis y la prospectiva programática y a la vez compromete inútilmente a sus órganos de decisión, es una necesidad en este siglo XXI. La tradición e identidad frenteamplista constituye una fuerza política compleja y diversa; lograr acuerdos programáticos constituye un esfuerzo de creación permanente y también de zurcidor. Esta complejidad no resulta solamente de representar intereses sociales múltiples, sino también de la gravitación de lo ideológico en la definición de muchos de los grupos y corrientes que la integran.
La Fundación Líber Seregni será una institución al servicio del pensamiento uruguayo progresista y de izquierda. Esperamos que, con la mayor flexibilidad de un instituto independiente, llene un espacio en la elaboración de las ideas progresistas y ayude significativamente en la materia. Su tarea principal consistirá en producir insumos, a solicitud o por propia iniciativa, que puedan ser usados principalmente por el gobierno progresista y el Frente Amplio, o por otras instituciones y personas. La Fundación no definirá posturas políticas como tal ni se obliga a resultados únicos, pero es consciente de que constituye un producto y un instrumento de la cultura de los consensos. Sus actividades prioritarias deben estar relacionadas con aquellas cuestiones en las que la fuerza política o su gobierno nacional y locales tienen mayores urgencias o carencias, y en particular los temas nuevos y de frontera. Como las formas de la participación ciudadana en las políticas públicas, los nuevos derechos humanos y ciudadanos, el ambiente, la sociedad del conocimiento, la propiedad intelectual, la desintegración social y la violencia, la comunicación o las nuevas expresiones de la sociedad civil. Estos temas, que con frecuencia irrumpen en la agenda política sin previo aviso, no siempre reciben adecuada respuesta. ¡Y ni que hablar de los insumos del progresismo para un segundo gobierno nacional y muchos locales!
El trabajo realizado desde una fundación será más flexible, tanto para convocar personas o instituciones de todo tipo a participar en sus debates, como para avanzar en propuestas renovadoras y audaces. Sus trabajos y conclusiones no serán definiciones políticas: serán insumos para las definiciones de la fuerza política.
Desde el punto de vista organizativo, la Fundación se integrará con una nómina extensa de socios fundadores, jerarquizada y representativa de la pluralidad de corrientes y realidades; esto le permitirá funcionar con base en la confianza política lograda por sus integrantes y manejarse con independencia institucional. Su dirección y órganos de consulta contarán con figuras destacadas de nuestra fuerza política, incluido el Presidente de la misma. En el plano del relacionamiento institucional, la fundación actuará y cooperará como contraparte independiente a nivel internacional, regional y nacional.
No es necesario que argumente demasiado el porqué del nombre elegido. El General Líber Seregni fue un hombre extraordinario, de una estatura moral y política sin parangón, de una impecable rectitud en su conducta, que no solamente nos dejó el caudal de sus enseñanzas a los frenteamplistas sino que es un ejemplo para todos los uruguayos. Siempre tuvo una particular preocupación por trascender la coyuntura, por pensar la política en clave de estrategia, sin olvidar jamás el futuro más allá de lo inmediato. Justamente su última etapa de actividad la dedicó a ayudarnos a pensar ese futuro. Mañana estaría cumpliendo 90 años de edad y todos hemos querido hacer coincidir esta circunstancia con el lanzamiento de esta fundación que llevará su nombre como una forma de homenaje a esta enorme figura que tuvimos la dicha de conocer. Tenemos el compromiso ineludible de cumplir con su vivo recuerdo. *
(*) Senador
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