ENRIQUE RUBIO (*)
Esta nota constituye un agradecimiento a LA REPUBLICA por el espacio que me brindó generosamente todos los martes del último año y medio, y también una despedida, por lo menos en la periodicidad, dadas las nuevas responsabilidades políticas que asumiremos en los próximos días. Está dedicada a la cuestión más sobrecogedora que enfrenta la humanidad en esta época: el desafío climático y ecológico.
Desde hace muchos años, el mundo científico viene alertando a toda la humanidad sobre el peligro que significa la modificación sistemática de las condiciones de la atmósfera y sus consecuencias en el clima. Con algunas diferencias en el énfasis, la mayoría de las opiniones y los estudios coinciden en que la actividad humana ha provocado modificaciones que determinaron un incremento de la temperatura de nuestro planeta. Once de los últimos 12 años han sido los más calientes del extenso período del que hay registros, esto es desde 1850 hasta nuestros días, y de persistir las tendencias como hasta ahora tendrán consecuencias dramáticas sobre las condiciones de vida.
En los primeros días del mes de febrero pasado, más de 500 expertos reunidos en París en la sede de la Unesco por la Comisión Internacional de Cambio Climático (CICC) dieron a conocer un detallado informe al respecto, cuyas conclusiones deben despertar la conciencia planetaria y obligarnos a actuar en forma rápida. Desde hace años cientos de expertos de todas partes del mundo trabajan en esta cuestión, se reúnen y elaboran informes. Éste es el cuarto, el tercero fue dado a conocer en 2001. Las conclusiones o resumen para tomadores de decisiones fueron elaboradas por 152 científicos en París. Es lo que conocemos e incluye las principales conclusiones del informe de fondo, un documento de más de mil páginas. Nos señalan que la actividad humana es la principal responsable de los trastornos provocados por el aumento de la temperatura de la atmósfera. Esto, que puede parecer obvio, no lo era, ya que había quienes planteaban dudas sobre esta afirmación, argumentando a favor de ciclos naturales de ascenso y descenso de las temperaturas. Este informe logra diferenciar lo que es cambio natural de lo que es cambio artificial, resultado de la actividad del hombre. Y sus proyecciones nos señalan que en los próximos 20 años se deben esperar aumentos de al menos un grado en la temperatura de la región. Si la proyección se prolonga, se llega a un aumento de entre 2 y 4 grados hacia el fin de siglo.
El aumento general de la temperatura es el principal efecto directo del calentamiento terrestre; pero estos estudios analizan otros numerosos impactos como la reducción a nivel global de los campos de hielo y de los glaciares, con un aumento sostenido del nivel del mar, que ya se verifica y de mantenerse puede sumergir bajo el agua áreas hoy pobladas y fértiles. Por esto y porque se teme una modificación en los ciclos de lluvias, con un incremento de las sequías en las zonas predispuestas y también del volumen e intensidad de las precipitaciones en las zonas húmedas, los efectos pronosticados sobre la producción agrícola son altamente peligrosos. Ya se habla de "refugiados climáticos" que pueden serlo tanto por la inundación de su territorio como por la falta de viabilidad de sus medios de sustento en la nueva realidad climática; esta situación puede alcanzar a millones de personas.
Tiene total razón el presidente de la CICC, el indio Rajendra Pachauri, cuando afirma: "Este informe debe ser considerado la piedra fundamental de una nueva conciencia. Quien no actúe después de conocido su contenido, será un irresponsable ante la historia".
El efecto invernadero es un fenómeno natural que ocurre en nuestro planeta, que permite la existencia de la vida y se llama así porque la Tierra funciona como un verdadero invernadero. Este mecanismo, que no es nada sencillo, permite que la Tierra tenga una temperatura aceptable para el desarrollo de la vida tal como la conocemos. El planeta está cubierto por una capa de gases, la atmósfera. Esta capa permite la entrada de ciertos rayos solares que calientan la Tierra. El planeta al calentarse también emite calor pero ahora la atmósfera impide que se escape totalmente hacia el espacio y lo conserva en la superficie terrestre. En este sentido el efecto invernadero no tiene nada de malo; pero el hombre ha logrado que este mecanismo natural se esté convirtiendo en un grave problema. Por eso es que los científicos prefieren hablar de cambio climático en vez de efecto invernadero, ya que el efecto invernadero es un fenómeno natural y lo que constituye un problema ambiental es el cambio climático.
La actividad humana ha ido aumentando progresivamente la cantidad de ciertos gases en la atmósfera lo que provoca un paulatino cambio mundial. Esos gases, artificialmente introducidos en la atmósfera, se denominan termoactivos o gases de efecto invernadero (GEI) y los más importantes son: Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Óxidos de Nitrógeno(NOx), el vapor de agua, el Ozono(O3) y los clorofluorocarbonos (CFCs). Los CFCs son negativos tanto para la capa de ozono como para el cambio climático.
El dióxido de carbono es el más importante de estos gases y su presencia va en aumento. El incremento promedial anual de su concentración atmosférica es bastante mayor en los últimos 10 años (período 1995-2005) que el promedio tomado en todo el período desde que comenzó la medición sistemática (1960-2005).
¿Qué se puede hacer ante estos sombríos pronósticos? La combustión del petróleo es el problema básico. Pero no se trata de dejar de utilizarlo de buenas a primeras porque nuestra civilización es altamente dependiente de la energía proveniente de los combustibles fósiles.
Hay que avanzar en el uso racional de la energía, avanzar mucho más en las energías alternativas no contaminantes como la eólica, la hidroeléctrica o la solar. No menciono la nuclear aunque el mundo desarrollado la utiliza en forma creciente - porque tiene otros problemas.
Los riesgos que enfrenta la Tierra nos afectan a todos por igual, países, personas y especies tanto animales como vegetales: ninguna región ni nadie está a salvo. Pero las emisiones globales de los gases termoactivos, causantes del problema, no son parejas: los EEUU producen más del 25% del total y Europa anda por el 20% y China crece raudamente.
El Protocolo de Kioto fue un punto de partida para tomar conciencia y comenzar a tomar en serio el tema en busca de conciencia sobre la necesidad de frenar esta alocada carrera de emisiones gaseosas nocivas, principalmente producto del derroche energético. Pero EEUU, que como vimos es el principal productor, nunca lo ratificó. Ya se está trabajando en el llamado "Acuerdo post Kioto", que se prevé saldrá alrededor del 2012 y este informe debe ser determinante en sus contenidos. Es necesario profundizar los acuerdos internacionales que alejen las catastróficas predicciones que tenemos por delante.
Al cierre del evento de presentación del informe, el presidente francés Jacques Chirac lanzó la iniciativa de una "Conferencia de Ciudadanos de la Tierra". Bienvenida sea, al igual que todos los planes que eviten, o al menos retarden, esta demencial tendencia a convertir al planeta en un horno en la que la humanidad ingresó. Si se persiste en ella, no será por ignorancia. *
(*) Senador. Profesor. Designado director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP)
Comentarios (beta!)