GENOVEVA MALCUORI
Los europeos que décadas atrás llegaron a nuestro país para "hacer la América" son los abuelos de los uruguayos que hoy viajan para "hacer la temporada en España". Trasladarse a Europa durante el verano para trabajar allí es una tendencia creciente entre muchos jóvenes. Emigrar durante cuatro o cinco meses permite ahorrar una cifra de dinero que en nuestro país se obtendría luego de muchos años.
Para poder ingresar a un puesto de trabajo hay que tener la ciudadanía de algún país europeo. Otra posibilidad es contar con un conocido que gestione un comercio en el viejo continente y esté dispuesto a contratar a alguien en negro por un período de tres meses, la cantidad total de tiempo que se habilita a permanecer a un turista en Europa. En este caso, hacer un contrato legal implicaría un elevado costo para los europeos, que muchas veces prefieren, por lo tanto, evitar los trámites. Sólo los más afortunados "enganchan" un contacto que les ofrezca un contrato laboral para trabajar en un determinado período sin contar con la ciudadanía europea.
España es uno de los destinos preferidos tanto por los uruguayos como por los argentinos para emprender esta travesía, a causa de la similitud idiomática.
Los trabajadores vinculados al rubro de la gastronomía, la hotelería y el turismo en general, además de los guardavidas, son los más apreciados en el viejo continente.
El motivo de esta valoración positiva es, fundamentalmente, la falta de capacitación y la desmotivación de los europeos, que prefieren "no hacer este tipo de tareas", comentó Nelson, un uruguayo guardavidas y profesor de Educación Física que en este momento se encuentra trabajando en forma legal en la isla española de Mallorca.
La falta de capacitación que existe en el área en la que Nelson se desenvuelve se debe, en parte, a que en Europa los cursos de guardavidas son de muy corta duración. Mientras que en España se entrenan en unas pocas semanas, en Uruguay la capacitación se extiende por un año en el Instituto Superior de Educación Física (ISEF). La falta de personal también se explica porque las numerosas piscinas construidas en las distintas regiones del país, incluyendo los edificios de apartamentos, deben contar con servicio de guardavidas de forma obligatoria.
Este es el tercer año que Nelson trabaja en la temporada europea. El contrato de guardavidas que tiene actualmente es de 1100 euros por 40 horas semanales de trabajo. Además, complementa su ingreso principal colaborando con el servicio de reposeras y sombrillas que hay en la playa, lo que le deja, en promedio, unos 400 euros más. Aunque no todo es ganancia, puesto que tiene que gastar en alquiler y comida, el ahorro es importante. "Si sos disciplinado podés llegar a ahorrar entre 5.000 y 8.000 euros", dijo Nelson.
Los mozos, cocineros y ayudantes de cocina también resultan bienvenidos. Actualmente Lucía se encuentra en Ibiza y trabaja como moza en un pequeño boliche ubicado en la playa. Está ganado 1.500 euros más las propinas, lo que promedia 1.800 euros mensuales. Aunque Lucía reconoció que se trata de un "muy buen sueldo", subrayó que el costo de vida en esa región es más elevado que en otras zonas de España.
A diferencia del resto de los entrevistados, Florencia acaba de regresar de Castel de Fels, una ciudad ubicada en Cataluña. Allí trabajó los tres meses que estaba autorizada a permanecer en España como turista. Fue camarera en un restaurante de la playa. Ganaba 6 euros la hora más propinas, aunque aclaró que éstas no sumaban mucho porque los españoles son "bastante amarretes". De cualquier modo, en promedio cobraba 1.200 euros mensuales. Además, la uruguaya contó con la facilidad de alojarse en el apartamento de unos amigos y comer en el restaurante donde trabajaba, por lo que pudo ahorrar gran parte de su sueldo.
El plan de Florencia no es volver a España para trabajar ahora que comenzó el verano, puesto que tiene una carrera por terminar en nuestro país. A pesar de haber conseguido trabajo al otro día de llegar a la madre patria, Florencia señaló que no a todos se les da tan fácil. "Hay gente que está pila de tiempo para conseguir cualquier trabajo que les permita subsistir primero y luego ahorrar", aseguró.
Existen otros rubros laborales en donde los latinoamericanos también se destacan.
Guillermo es estudiante de carpintería y en la temporada pasada trabajó en una quinta española, haciendo tareas que describió como de "albañil de campo". Sus ingresos eran de 1.800 euros mensuales, y el costo de vida oscilaba entre los 700 y los 800 euros.
Este año decidió permanecer en Uruguay todo el invierno para poder capacitarse, culminar el curso de carpintería al que asiste y regresar más preparado a España durante la próxima temporada. Aunque Guillermo enfatizó que su idea no es residir en Europa de forma permanente, admitió que "laburar la temporada" es muy seductor.
Por su parte, Soledad es uruguaya y vive temporalmente en Ibiza, donde atiende una tienda de ropa para hombres y mujeres. La compatriota dijo a LA REPUBLICA que su sueldo es de 1.100 euros, lo que "le da para vivir y ahorrar para continuar recorriendo otros países de Europa". Lo único que no le gusta de su nuevo trabajo es el horario cortado, aunque no todo es tan malo: en sus tardes libres aprovecha para ir a la playa.
A pesar de tener papeles de la comunidad europea, Soledad comentó que no le fue fácil conseguir trabajo, primero porque los lugareños tienen prioridad y en segundo lugar porque no necesitan muchos empleados. La opinión generalizada de los propietarios de los negocios de la isla es que este año "llegaron menos turistas, en comparación con la última temporada".
"Mientras no tenés familia, está todo bien, podés ir y venir a España cuando quieras. El tema es que no podés vivir toda tu vida así", comentó Florencia a LA REPUBLICA.
Viajar a Europa a hacer la temporada es una buena opción para ahorrar dinero y conocer lugares, pero para quienes deciden estudiar "llega un momento en que tenés que optar por quedarte en Montevideo", explicó Guillermo.
No obstante, también están los que ven tan buenas posibilidades en el antiguo continente que se ven tentados con la idea de quedarse a trabajar todo el año, no sólo durante la temporada. Sin embargo, como dijo Soledad, "eso no es tan fácil, porque los afectos tiran hacia tu país de origen". *
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