VICTORIA ALFARO
--¿Cómo ve usted la reforma de la salud que impulsa el gobierno uruguayo?
--Creo que en primer lugar hay que reconocer un gran coraje de las autoridades. Cuando se hace una reforma como esta se tocan muchos intereses. Los de las autoridades son la mejor atención de la salud de las personas, pero otros grupos tienen otro tipo de intereses, como por ejemplo los derivados de la sospecha de que van a perder en alguna forma.
Creo que la reforma es absolutamente necesaria, requiere de mucha decisión política y se nota que la hay. Va por buen camino. Esto no quiere decir que no tenga problema; hay muchos aspectos que hay que solucionar, y muchos de ellos tienen muchos años. Pero las bases son muy claras: mejorar la atención primaria, mejorar la gestión y dar sustento financiero a todo el sistema.
--¿Qué papel está jugando la OPS en Uruguay?
--Hace más de cinco décadas que la OPS está funcionando en Uruguay y su papel es asesorar al gobierno sobre la salud de la población y sobre su integración, ya sea recibiendo u otorgando cooperación técnica a otros países. Cada nación tiene aspectos muy positivos y también necesidades, por más desarrollada que sea. En ese sentido, ayudamos a identificar fortalezas y debilidades.
--¿En qué ha sido Uruguay un ejemplo en la región?
--Tiene varios ejemplos muy buenos. Empecemos por la lucha contra el tabaco, un trabajo espectacular que está tomando fuerza en países vecinos y de otros continentes. Se juntaron profesionales muy solidarios y amplios en la discusión, y eso les permitió crear una alianza para, a través de ella, llegar a la población. Hubo además una decisión política del más alto nivel en avanzar en este cambio, y las autoridades del MSP hicieron su papel de manera competente. Uruguay es el primer país de las Américas y está entre los primeros tres o cuatro del mundo que tiene los ambientes cerrados 100% libres de humo de tabaco, con una aceptación altísima de la población.
Por su nivel en salud también viene al país la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctora Margaret Chan.
--¿Cómo ve la situación sanitaria de nuestro país en comparación con la región?
--Uruguay es un país que está calificado en el número 43 en nivel de desarrollo humano en el mundo, por el nivel de educación de su gente. Tiene una estructura de servicios buena, con excelentes índices de salud comparados con los demás países de América Latina. Además posee un buen desarrollo en salud animal, porque hay muchas enfermedades que se transmiten de los animales a las personas, o viceversa, y en ambos casos tiene excelentes condiciones.
Es uno de los países que tiene los índices más altos de esperanza de vida al nacer (74 años) y una de las tasas de mortalidad infantil bajas del continente (10 niños cada 1000 nacidos vivos). Carece de diversas enfermedades tropicales, como el dengue, y en otras tiene niveles muy bajos.
Por el porcentaje alto de personas mayores, con más de 65 años, hay muchas manifestaciones de enfermedades crónicas, compatibles con la edad. En Uruguay es mayor la carga de estas enfermedades que en otros países donde la población es más joven.
--El plan contra una pandemia de influenza que se presentó aquí hace unos días ¿se ha realizado en otros países?
--Uruguay es el primero y es otro ejemplo. Este es el primer trabajo que tiene tres características que no tienen, en general, los demás. Primero, es un plan integrado entre la salud y la agricultura. El segundo aspecto considera los factores de riesgo de la posibilidad de ingreso de la enfermedad en el país. El tercer punto, que también es importante, son los planes locales de cada departamento.
Es la traslación del plan general adaptado a las características de cada región. No se puede desarrollar un plan para realizar en el ámbito local sin que las intendencias estén muy comprometidas.
--¿Se puede evitar una epidemia de influenza?
--No se puede evitar, pero los países deben estar más preparados, y Uruguay lo está. Claro que nunca se está totalmente preparado, pero los países que lo estén seguramente van a tener menos daño. Primero van a poder identificar con precocidad cualquier evento, y también van a poder hacer intervenciones que disminuyan la velocidad de transmisión de la enfermedad.
--El continente americano no tiene gripe aviar pero ¿existe la posibilidad de que llegue?
--Va a llegar, no sabemos si durante este año o en el próximo, pero existe una alta probabilidad de que llegue en cualquier momento. Porque los circuitos existen: las aves se juntan en el Polo Norte y se redistribuyen bajando al Sur por los problemas climáticos. Ellas pueden traer la enfermedad. Por ejemplo, el circuito de la gripe aviar puede comenzar en las lagunas de Rocha, en donde tenemos muchas aves autóctonas que se pueden juntar con las aves migratorias. Al contaminarse las aves silvestres de las lagunas, la enfermedad puede pasar a otras aves, como las domésticas (gallinas, patos, etcétera) u otras silvestres (gorriones, palomas), e incluso a las personas.
Ahora bien, si algún día empieza a adaptarse el virus a los seres humanos y contagiarse de persona a persona, ahí tendremos que cuidar los aeropuertos y otras entradas de pasajeros.
--Por ahora la gripe aviar no ataca directamente a los seres humanos, pero puede mutar en cualquier momento. ¿Cómo sucede?
--Son dos posibilidades: una es que se entrecrucen los virus en una sola persona --por ejemplo, la gripe estacionaria (común) con la gripe aviar-- y surja un nuevo virus.
La otra posibilidad es la mutación por sí sola del virus, que busca cambiar para sobrevivir. *
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