Las últimas estadísticas del Ministerio de Salud Pública (MSP) indican que en el mes de junio hubo 68 casos de paperas en todo el país. Hasta la fecha, en lo que va de 2007 hay acumulados 431 casos. Sólo en Montevideo se registraron más de la mitad de los casos (233). Sin embargo, ahora se acerca la primavera, y la incidencia de este tipo de patología es mayor.
La aparición reciente de paperas en adolescentes no es motivo para volver a vacunar, sostuvo el director general de Salud, doctor Jorge Basso. "En ninguna parte del mundo se viene planteando una revacunación", aclaró.
Según Basso, volver a vacunar puede generar en los pacientes otros problemas neurológicos. La prevalencia que se está notando en varias partes del mundo se produce incluso en las personas vacunadas. Esto se debe a que ha aumentado la susceptibilidad en la población que en su momento recibió una dosis menor de la que luego se comenzó a aplicar. "Por eso, durante una generación vamos a tener un nivel de prevalencia mayor", explicó el médico.
Las paperas provocan fiebre e inflamación de las glándulas parótidas.
Se propagan fácilmente a través de las gotitas infectadas emitidas por los enfermos y las secreciones faríngeas, y por contacto directo con elementos contaminados.
Las personas que corren mayores riesgos son las que permanecen cerca de los infectados, las que no han sufrido la enfermedad y no están vacunadas y las que tienen un sistema inmunológico débil, aunque hayan sido vacunadas.
Por todo esto, el MSP mandó un instructivo a los médicos alertando sobre las medidas a tomar frente a esta patología. Debido a que tiene "un comportamiento endemo-epidémico con predominio en la primavera, es esperable un aumento del número de casos en la próxima estación del año", dice el documento elaborado por la Secretaría de Estado.
Otras patologías que afectan en primavera son mayoritariamente las alérgicas, derivadas del cambio de estación y, por consiguiente, de la mudanza de las condiciones meteorológicas.
En Montevideo se registra con gran frecuencia, debido al árbol del plátano, conocido por sus frutos redondos y amarillos que lanzan millones y millones de pelusas sobre los desprevenidos transeúntes.
Muchas alergias se manifiestan a través de cuadros respiratorios, como broncoespasmos y crisis asmáticas.
Otras lo hacen a través de la piel, la cual se irrita y colorea, llegando en algunos casos a afectar todo el cuerpo. También existe la conjuntivitis alérgica, que irrita los ojos.
Las alergias son respuestas exageradas del sistema inmunológico al entorno ambiental. Aunque todas provocan molestias, algunas de ellas pueden ser peligrosas.
Los alergénos más usuales son los ácaros del polvo, el polen, el huevo, la caspa, el pelo de los gatos, el humo del tabaco, ciertos alimentos y el veneno de los insectos, como por ejemplo la abeja. Pero también producen alergia los medicamentos, así como los cosméticos, jabones, perfumes, detergentes, etcétera.
La meningitis bacteriana es otra visitante de la primavera, y afecta principalmente a los niños menores de cinco años. Los médicos recomiendan la vacunación a partir de los dos meses.
"La meningitis por meningococo C, uno de los tipos de meningitis bacteriana, es una enfermedad que se trasmite por contagio.
El hábitat natural de estas bacterias es la cavidad nasofaríngea, es decir, la garganta y la nariz, pero sólo en algunas personas penetra en el cuerpo produciendo la enfermedad", señaló a Pro Salud News el integrante del Hospital de Pediatría Juan Garrahan, miembro titular de la Sociedad Argentina de Pediatría, médico infectólogo y pediatra Hugo Paganini.
La meningitis se desarrolla como consecuencia de la inflamación de las meninges, que recubren el cerebro y la médula espinal.
Esta inflamación es ocasionada por virus o bacterias en general.
Los síntomas principales son los dolores de cabeza intensos, fiebre, escalofríos, naúseas, vómitos, sensibilidad a la luz y problemas mentales. La meningitis requiere rápido tratamiento, ya que en caso contrario puede causar la muerte en menos de un día.
Según los especialistas, en el final del invierno y el comienzo de la primavera se reducen las infecciones virales, pero aumentan las bacterianas, dado que hay varios tipos de gérmenes dando vueltas. Todas pueden prevenirse a base de vacunas y de lactancia materna. *
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