Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* A esta altura del partido, muchos no entendemos la obsesión del legislador Gandini y del semanario "Brecha" en el tema de si hubo o no ilícitos en la administración de casinos.
"Brecha" no parece tener otro tema, cuando los hay de enorme importancia. ¿Qué habrá detrás de todo esto? ¡Vaya uno a saberlo!
Lo del senador Gandini ya parece "de otro planeta".
Estando la Justicia abocada a la investigación de lo ocurrido con las pérdidas de los casinos, donde por el momento no hay probado ningún ilícito, el legislador nacionalista insiste con la creación de una comisión investigadora del Parlamento.
Lo que a todas luces resulta ridículo, dado que si hay una labor judicial y policial, ¿para qué pedir que los diputados o senador puestos a "detectives" traten de hacer justicia por mano propia? (¿Y la tan manida separación de poderes?).
"La timba nunca da pérdidas al banquero" suelen repetir los que están contra Bengoa. Craso error. El Hipódromo de Maroñas desde su inauguración viene dando pérdidas. Y la razón es sencilla: los gastos en "puesta en escena" y reparto de premios a los caballos ganadores superan el 20% que el monto de juego le deja líquido a "Hípica Rioplantense". Que supera dicho déficit con las ganancias de los "slots" y así lo han reconocido sus autoridades aunque en principio lo negaban.
La timba a veces pierde plata. Y es lo que ocurrió en los casinos cuando la ganancia se la llevó una merma en el juego, por razones de notoriedad, mientras se mantenía un presupuesto en funcionarios y gastos de todo tipo, que sí era superable en los tiempos de bonanza en las apuestas. Y punto.
Hablar de corrupción e ilícitos puede resultar un bumerán para sus sostenedores. La Justicia dirá.
COLORADO 36 - C.I. 1.456.788-5
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Sin duda, el poema más breve de Juan Ramón Jiménez y quizás el más apropiado para aplicar en innumerables situaciones...
Ayer, sesionado la Cámara alta de nuestro Parlamento, sagrado Parlamento, con esta "frase", prácticamente, cerró la interminable interpelación que allí se llevaba a cabo, el senador señor Fernández Huidobro.
El señor senador se refería a que una vez que el señor Heber, miembro interpelante, concluyera su presentación y el señor ministro interpelado, contador Danilo Astori, le respondiera, no había necesidad de agregar una sola palabra más... según sus propias palabras: "Si se sigue tocando el dibujo de la rosa, se corre el riesgo de 'meter la pata'..." y qué oportuno hubiera sido que la interpelación allí hubiera finalizado, porque hasta allí se escucharon a dos oradores que, si bien antagonistas, pronunciaron sus discursos en el nivel que el recinto en el que estaban ubicados se merecía.
¡Qué pena que eso no pasó! Porque si bien de los restantes oradores también recibimos importantes aportes en la medida que expresaron el sentir de nuestro pueblo al respecto, el nivel de las alocuciones, en algunos casos, no fue ni cerca lo que ese recinto exige. Es nuestro Parlamento; sagrado Parlamento.
Se supone que allí están reunidas las personas que, elegidas democráticamente, nos representan a todos: los que los votamos, los que no los votamos y los que no votaron; al pueblo todo, y también se supone que ellos son las personas que, por su capacidad e idoneidad intelectual, son las más aptas para desempeñar la difícil tarea que significa legislar... lo que incluye, según el inciso 19 del artículo 85 del capítulo 1 de nuestra Constitución, "juzgar políticamente la conducta de los ministros de Estado...". Juzgar políticamente, o sea decidir a favor o en contra de la actuación política del ministro interpelado, y para lograr ese objetivo no es necesario apelar a expresiones agresivas, fuera de tono, inoportunas, revanchistas, lesivas y menos aún, pronunciadas por los señores legisladores de quienes se espera den cátedra en materia de discusión, sobre todo en temas como los que les atañe, temas que involucran la calidad de vida de la sociedad a la que representan y por la que toman decisiones.
De pronto es más evidente este deterioro del nivel de ciertos "discursos" porque quien escribe tuvo el privilegio de sentarse en esas barras a escuchar, en diferentes épocas, a brillantes parlamentarios de los que lamentábamos cuando los mismos callaban; aprendíamos con ellos y no sólo de política; eran personas de las que emanaba cultura hasta en el mínimo discurso... incluso he sentado en esas barras a cientos de alumnos a los que llevaba justamente para que apreciaran y valoraran la riqueza que significa una democracia en la que, de algún modo, todos participamos; pero destacaba especialmente que prestaran atención a la pertinencia de las palabras elegidas por los señores legisladores para expresar su pensamiento desde un nivel de lengua digno de imitarse... ¡Qué tiempos!
No sé si hoy los sentaría... Aunque con la transmisión en directo cualquiera puede presenciar esa actividad. Sin embargo dudo que mucha gente permaneciera como lo hice yo, durante 12 horas, sentada frente al televisor, expectante de ver que a algo arribaríamos, aún sabiendo que el final de la película ya lo conocía.
17 a 11. ¿Qué significa este resultado? ¿Que alguien ganó? ¿Que alguien perdió? ¿Que ganamos algo? ¿Quién ganó, si es que alguien ganó?
Confío en que por lo menos los señores legisladores se hagan estas preguntas y ojalá, en la búsqueda de respuestas, se corrijan, si es que cabe la posibilidad, aquellos rumbos que se han tomado, pero que de pronto no son los que "Juan Pueblo" esperaba...
Y lo mismo espero de quienes tienen, directamente en sus manos, la conducción económica del país; con menos soberbia, un poco de humildad y los oídos bien abiertos es muy probable que el Uruguay avance...
NOEMI DA CUNHA - C.I. 843.844-9
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