Parecen cosas independientes el movimiento de gente en la capilla ubicada en Acevedo Díaz y Miguelete y la feria improvisada que afuera se genera. Pero hay un motivo común entre una cosa y otra: San Expedito. El día que celebra al santo patrono, responsable de las causas justas y urgentes es el 19 de abril, pero en esa fecha de cada mes la iglesia es visitada por muchísimos fieles.
Las personas que colmaban la iglesia pedían y agradecían apoyando su mano sobre el vidrio que recubre al santo. Además, dejaban sobre él claveles rojos, blancos y amarillos. Las huellas iban llenando la vitrina a medida que pasaba la tarde. Una mujer con gesto de dolor apoyó una foto sobre el vidrio y, por varios minutos, rezó.
Cada vez que el santo cumple con lo solicitado no hay que dar nada a cambio. Simplemente basta con difundir los milagros que logra y continuar creyendo.
La feria en los alrededores de la iglesia se extiende por Acevedo Díaz, desde Miguelete hasta la calle Pagola. Allí los puestos venden todo tipo de productos, nuevos, usados que parecen nuevos e incluso en muy mal estado. Hay puestos dedicados a la santería y religión que acompañan el día de San Expedito. Y otros que venden zapatos, sillones, collares artesanales o electrodomésticos que la tecnología ha dejado en desuso, como videos y calculadoras científicas.
Carmen, que vendía especies además de ropa interior, comentó que si bien era la primera vez que iba, la feria estaba "buena para hacer una changuita".
Mónica fue pionera con su puesto de santería frente a la capilla. Para ella es tan importante San Expedito como su negocio. "Todo lo que vos le pedís, muchas veces en forma urgente, sea lo que sea, como salud, trabajo, papeles o resolver juicios, lo que quieras, lo cumple", comentó. "Gracias a San Expedito pude volver a caminar por un problema de cadera que tuve", explicó Mónica, quien le devolvió su gratitud al santo regalando miles de estampitas a la gente. "Para mí es muy importante el santo, más allá de mi propio negocio", concluyó.
Ana va todos los 19 a la iglesia.
Lo hace porque tiene fe en San Expedito y porque varias veces le ha pedido cosas y se las ha cumplido, dijo. Hoy su forma de agradecimiento es difundir entre sus seres queridos la presencia del santo y traer alimentos no perecederos que luego se donan a personas carenciadas.
Silvia y Gladys, madre e hija, salieron radiantes de la iglesia. Con entusiasmo dijeron que asisten cada 19 porque tienen mucha fe.
Además visitan cada vez que pueden a la Virgen del Verdún, San Pancracio y la Virgen de los Desatanudos, entre otras imágenes religiosas. *
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