Tercera época Por Antonio Pippo
Hay que meter un buen cocazo, chochamus. Seguir en la zaranda es un quemo. Vamo' arriba los ranas. Sin estrilar, hagan el afile que falta, luego de calar bien la situación.
El Frente necesita una zabeca bien puesta, allá arriba, para zanjar el embole y dejar atrás tanto apronte. Una zabeca con experiencia, que no sea espamentosa, ni seca como lenteja, ni demasiado rejunada, ni rana y menos que ya "haya rodao como potriyo que lo pechan en el codo", como cantaba el ofe Rivero. No. Debe ser un coso o una percanta con mucho arrastre, tipo lavandero de primera, que sepa lucir su tecor si le conviene, recostado a un farol como al descuido, tanto como bancar el laboro de la matina en vez del apoliyo y pegar algún cazote de labia bien calada cuando haga falta, pa' que la gilada no se zambulla en el batuque. Ni un cajón puede ser aparador, ni una silla fané aguanta la atacada.
Y basta de bolazos, ¡uy, Dioca!, que esto no es una timba y nadie quiere quedar con el siete en el suelo, jugando una mala carta de sotamanga al pasar.
Hay que ajustar el embroque, chiquilines. No fabriquen un convento, que los que te jedi, los del otro lao, con el Cuqui y el Ceja al frente del lote, van a aprovechar la bolada. Y tampoco se encamoten demasiado con la primera "flor de un comboy de fulería" a la vista, según diría Carlitos de la Púa, porque al sogrecon lo puede agarrar el orsai más rante, o puede quedar atacado, chongo o tocando espiante. No sé si me entiende, lector: se lo puede lastrar la indecisión, o la anemia del berretín de cada tienda de querer siempre la derecha, sin transar.
Yo sólo quiero batir un justo, ¿se comprende? De puro solidario.
Y aunque muchos piensan en esa mujer gaucha y canchera y le canten su rima de zurda pa' conquistarla y convencer a los otros, yo, qué quiere que le diga, sigo jugando unos boletitos al gaucho refranero que siempre recuerda otros tiempos de coraje y sostiene una silueta remanyada en la avería.
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