Por Alberto Couriel | Senador por el Espacio 609/Frente Amplio
A fines de la década de 1940 el economista argentino Raúl Prebisch inició los primeros trabajos de la CEPAL con la formulación de la teoría de los términos de intercambio.
De ella se desprendía el deterioro de los precios de exportación de los países de la periferia con respecto a los precios de los productos importados provenientes de los países del centro que se apropiaban de los frutos del progreso técnico. Los países del centro exportaban productos manufacturados y los de la periferia productos primarios. Desde esa época se inició una tarea tendiente a que los países de la periferia pudiesen también exportar productos manufacturados cuyos precios aumentaban más que los de los productos provenientes de la explotación de los recursos naturales, como materias primas y alimentos. En la década de 1960 se creó la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) en defensa de los países de la periferia, cuyo primer secretario general fue el propio Prebisch. Se generaron también diversos organismos de unidad de los países exportadores de productos primarios sin mucho éxito. La única organización que tuvo éxito significativo fue la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) que revolucionó la economía mundial con un elevado aumento del precio internacional del petróleo en la primera mitad de los años setenta. Ello obligó al mundo desarrollado a la búsqueda de nuevas fuentes de petróleo y de sustitutivos del mismo para contener su precio. Hasta el momento con poco éxito máxime cuando en el último quinquenio hubo un significativo aumento de 280%.
El mercado del petróleo muestra elementos importantes de oligopolios. Por un lado se ubican las grandes compañías petroleras que compiten y se unen para defender sus intereses de ganancias. Por otro lado están los países exportadores de petróleo que tienen el 42% de las reservas mundiales y que han tenido mucho peso en las últimas décadas. En este contexto juegan diversos factores sobre los actuales precios del barril de petróleo:
a) La política internacional del gobierno de Bush que genera enormes incertidumbres con la invasión a Irak y con los actuales conflictos con Irán. En ambos casos se generan temores por la posibilidad de restricción de oferta de petróleo lo que haría incrementar los precios;
b) La demanda de energía mundial una de sus principales fuentes proviene del petróleo crece más que el conjunto de la actividad económica internacional y facilita el aumento del precio. En la última década fue muy importante el elevado ritmo de crecimiento de la economía china que explica más de la mitad del incremento de la demanda internacional de petróleo;
c) La OPEP sigue teniendo enorme influencia sobre la evolución del precio en la medida que recorta o aumenta la producción de petróleo en función de sus intereses;
d) Las empresas petroleras también pueden tener intereses semejantes de aumentos de precios por su necesidad de expandir la capacidad de producción. Para ello iniciaron una etapa de fusiones (Exxon Mobil, Chevron Texaco, BP Amoco, Total Elf Fina) para incrementar su capacidad financiera e invertir en exploración y producción en zonas más inaccesibles y por lo tanto de mayor costo. Un aumento de precios permite atender la rentabilidad de estos nuevos emprendimientos de menores niveles de productividad;
e) Existen también una serie de elementos coyunturales que influyen significativamente en el aumento del precio del petróleo:
i) La depreciación del dólar, especialmente con respecto al euro, ha generado un importante aumento de las commodities que en la actualidad están favoreciendo a los exportadores de la periferia de productos primarios, de materias primas y alimentos. Esto también influye sobre el precio del petróleo;
ii) Actualmente se denuncian elementos especulativos que llevaron al precio del barril a cerca de los 100 dólares pero en estos últimos días hay una baja significativa y está por debajo de los 90 dólares. Estamos viviendo una etapa de pasaje del capitalismo industrial al capitalismo financiero. Las grandes empresas transnacionales efectivizan más sus ganancias en el campo financiero que en las propias actividades productivas. Los fondos de inversión con origen en el mundo desarrollado han venido comprando títulos financieros vinculados con el petróleo y no van a estar muy interesados en la caída de su precio. Máxime si son inversiones financieras de los fondos de pensiones de las cuales dependen las pensiones de los pasivos del mundo desarrollado;
iii) El período invernal en el mundo desarrollado genera normalmente aumentos de la demanda de energía a lo que actualmente debe agregarse una caída de los inventarios norteamericanos. Ambos factores también influyen en el aumento del precio del petróleo.
En esencia, es un mercado extraordinariamente complejo donde juegan elementos de restricciones de oferta derivados de acciones de la OPEP y de la propia política internacional del gobierno de los EEUU; hay incrementos de demanda en especial por el formidable crecimiento de China e India que, a su vez, puede obligar a utilizar nuevas fuentes de petróleo que requerirían precios elevados para ser rentables; las relaciones de poder que derivan de la OPEP, de las grandes transnacionales del petróleo y de la acción de los gobiernos de los países desarrollados; el predominio del capitalismo financiero donde el 90% de los movimientos de capitales tienen un plazo inferior a una semana y por lo tanto son de carácter especulativo. Sin duda el aumento del precio del petróleo afecta a los países consumidores, no productores, aunque este año la inflación deriva mucho más del precio de los alimentos. Si analizamos a dólares constantes de 2006 el precio del barril del petróleo no se aleja del vigente durante la crisis de los años setenta. Quedan una serie de interrogantes, sobre todo por la presencia de nuevos sustitutos del petróleo.
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