A las seis de la mañana ya había comenzado a llegar gente a la sucursal "19 de Junio" del Banco República, que comenzaban ayer a conceder los préstamos especiales de fin de año.
Las colas daban vuelta a ambas esquinas (Minas y Magallanes), mientras el intenso sol quemaba las cabezas de cientos de jubilados y pensionistas que esperaban ingresar.
LA REPUBLICA conversó con varios de ellos. La mayoría esperaba el segundo turno, de 13.00 a 17.00 horas.
Había algo en que coincidían todos: "Voy a pagar las cuentas", respondían en primer lugar al ser consultados sobre el uso que darán al dinero que conseguirán a través del préstamo.
Carlos, que tiene 75 años, tiene un solo fin: pagar todas las cuentas.
"Quiero empezar un nuevo año sin cuentas", dijo. Igual opina Rosa, de 61 años, que cobra dos mil pesos de pensión. Aún no sabe cuánta plata le darán por el préstamo, pero sabe que tiene que "comprar algunas cositas y pagar las cuentas".
Más adelante, sentada en las escaleras del BROU, está Nelly, ex enfermera del Hospital de Clínicas.
Es la primera vez que pedirá un préstamo especial. "Cobro cinco mil pesos y pago dos mil quinientos de alquiler. Estoy un poco enferma y tengo que comprarme algunos remedios.
El préstamo lo voy a utilizar para ponerme al día", confiesa. Fueron muy pocos los que ayer respondieron que el dinero sería gastado en las fiestas navideñas que se acercan. "Son otras las necesidades", dijo Nahir, al contar que su pensión es de 1.600 pesos.
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