Luego de la construcción de las viviendas de emergencia entre los vecinos y los voluntarios de Un Techo Para Mi País, el trabajo continúa. En una segunda etapa, a través de diversos planes se incentiva la formación integral de los vecinos, además de la inserción social. Educación, salud, capacitación en oficios y desarrollo de mano de obra son algunas de las actividades que se llevan a cabo. Para eso previamente se realizan mesas de trabajo semanales entre los vecinos y algunos voluntarios que concurren sábado a sábado. Allí quedan en evidencia los problemas fundamentales del asentamiento y se los ayuda a buscar las soluciones. Además, se promueve un desarrollo de liderazgo comunitario. La tercera etapa consiste en llegar a la vivienda definitiva y conformar un barrio. En Chile, país donde nace la organización, luego de 7 años de trabajo 30 familias alcanzaron su casa definitiva.
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