Por momentos, Paula no encuentra palabras para expresar la alegría que sintió cuando le pagaron su primer ingreso ciudadano: "Bienvenida la alegría (...) que recorre todo mi ser cuando recuerdo el día que cobré mi primer ingreso ciudadano, lágrimas de emoción (...) recorrían mis mejillas y la ansiedad de llegar a casa era enorme, recuerdo que mi mirada muy pocas veces vio el camino, mis ojos no podían desprenderse del cielo, rezando y agradeciendo a Dios. Por fin cuando llegué a mi casa la alegría y la emoción se desató y por largo rato con mi madre permanecimos abrazadas y saltando de alegría. Aunque la casa necesita muchos arreglos, lo que cobré por primera vez fue para comprar todo lo que mi hijo necesita para los estudios. Parecemos ricos mamá, me decía".
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