Tercera época Por Antonio Pippo
El Día de Reyes está ahí nomás, a la vista. Es natural que muchos sientan el deseo de escribir su cartita, colocándola al lado de sus zapatitos rodeados de pasto para los pobres camellos.
He imaginado tomándome ciertas licencias que se me perdonarán debido a mi avanzada edad ejemplos de regalos deseados por nuestros dirigentes políticos.
Danilo Astori: El sillón de pana, la banda con colores patrios, el balcón. Y una pastilla para no despertar, no sea que el sueño, de golpe, se vaya a la mierda.
José Mujica: La edición original del "Manual del perfecto alquimista", con la fórmula que transforma hasta el hormigón en un candidato que no sea Astori.
Rodolfo Nin Novoa: una vincha tricolor con micrófono incorporado para hablar de todo, siempre, hasta dormido, y no escuchar a nadie.
Jorge Larrañaga: Un mundo feliz donde no exista alguien llamado Lacalle.
Luis Alberto Lacalle: Un mundo feliz donde no exista alguien llamado Larrañaga.
Carmelo Vidalín: Una revolución roquera que declare a Durazno "República Separatista e Independiente Pilsen", para ser un primer mandatario en moto y financiado.
Julio María Sanguinetti: Que se le ocurra una idea capaz de convencer a Marta de que lo deje ser candidato otra vez.
Alberto Iglesias: Hacer una churrasqueada en un asentamiento y que la barra le grite a coro: "¡Grande, Pachequito!".
Jorge Batlle: Seguir despertando cada día sin darse cuenta de nada.
Pablo Mieres: Encontrarle la vuelta a perder un poco de independencia y ganar unos cuantos votitos.
Iván Posadas: Encontrarle la vuelta para mantener sus votitos.
Sandra Etcheverry: Una reforma constitucional que reivindique a la mujer petisa como ideal de candidata. Al ser más manuable, se la puede colocar en cualquier lado.
Beatriz Argimón: La última Barbie de colección, el modelo senadora, ése que viene tan paquete.
Glenda Rondán: Que en el Partido Colorado se den cuenta de que hace tiempo que está esperando que la saquen a bailar.
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