Genoveva Malcuori, Matías Rótulo
En una interesante entrevista, Samantha Navarro dejó en claro que siente gran pasión por lo que hace: componer música. También compartió con nosotros su opinión sobre diversos temas.
¿Cómo fue que comenzaste en esto de la música?
Hago canciones desde que era una niña. Vengo de una familia de músicos, en la cual la música formaba parte de la vida cotidiana. Allá por el año noventa y pico, intenté salir del ámbito doméstico-familiar. Arranqué como todo el mundo, con las amistades y un concurso en el año 1994, organizado por la Intendencia de Montevideo. Fue el principio de un trabajo que hice más para afuera.
En 1996 saqué mi primer disco. Y después cada dos años estuve editando discos como solista, hasta 2002, cuando grabé otro en mi casa. Estuve tres días buscando el sonido y el cuarto día lo grabé todo de un tirón, salvo un tema que quedó mal y que hice después, en un estudio.
-¿Y cuándo se creó La Dulce?
-Con La Dulce empezamos en 2000 y éramos tres al principio: Andrea Viera, Ana Claudia De León y yo. Se trataba de una cosa bastante acústica, considerando que yo venía de bandas más fuertes, conformadas con bajo, batería y guitarras eléctricas, pero en ese momento daba para rescatar otras cosas, para que se entendiera más la letra y hubiera espacio para otro tipo de sonido.
Luego La Dulce va creciendo y cambiando. Entra Mariana Vázquez en 2002 o 2003. Como grupo viajamos a través de la exploración. Ana Claudia es una gran exploradora de ritmos latinos y diferentes sonidos, Andrea está más vinculada con el jazz y también por ahí explora; además viajó mucho con la Abuela Coca.
En 2004, en la Sala Zitarrosa hicimos un espectáculo en el cual dijimos "Vamos a hacer la gran jugada", y lo grabamos. Por eso hicimos un increíble despliegue visual: participaron las chicas del grupo Andanza, que se tiraban de cuerdas. Aquel espectáculo empezó con una mimo: era una amiga argentina que justo estaba acá y se colgó con la idea.
También participó Laura Canoura, y además fue filmado por Tevé Ciudad, cosa que estuvo buenísima porque La Dulce empezó a aparecer en otros medios. El normal de la gente lo que hace más o menos es mirar la tele, entonces una forma de llegar a esa gente que sólo mira la tele es tener un video para que sea transmitido. Yo hoy se lo recomiendo a todas las bandas: que hagan un video para llegar a más gente.
- ¿Por qué?
- Y... ¡la tele es la tele! Disponés de un arma que utiliza todo el mundo, si no estás siempre jugando por afuera de la cancha. Es como que te metés en la cancha, aunque sea cinco minutos. Pero por lo menos dejás de estar calentando banco todo el tiempo, en términos futbolísticos. Y aunque yo se lo recomiendo a todas las bandas, obvio que la música es lo primero, porque si haces un video pero el sonido es horrendo, no sirve.
- ¿Con las grabaciones de aquella noche hicieron un disco?
- Durante el espectáculo hicimos un disco en vivo. Le pusimos mucho cariño, porque el disco es como si fuera "la foto" de un gesto, pero es una sola foto, y estás medio regalado si no sale bien. Pero también tiene el sabor de estar regalado, y por lo tanto tiene que salir bien. Sólo un detalle de mi voz quedó mal, pero lo solucionamos después.
- ¿Y cómo sigue la historia de La Dulce?
- Seguimos siempre trabajando, y con el tiempo aumentó. Ingresó Cecilia Plottier, que es una bajista muy copada, que toca con el Popo Romano y a su vez tiene otra banda. Cuando ella empezó a tocar pasamos de una cosa más etérea a una más concreta y urbana, que en realidad siempre tuvimos, pero ahora es más evidente. Después Cecilia se fue para Chile, entonces teníamos un montón de compromisos y cosas para hacer, e invitamos a Eduardo Yaguno, un varón que es terrible músico, fantástico. Y con esa nueva conformación estamos tocando ahora en Montevideo.
- ¿En qué está ahora el grupo?
- Actualmente La Dulce terminó de grabar un disco. Lo vamos a mezclar en febrero y lo vamos a presentar el año que viene, aproximadamente en abril.
Mujer
-¿Cómo es ser mujer y música en Montevideo?
En algunas cosas supongo que debe ser parecido a ser músico hombre. Hay un tema que tiene que ver con la maternidad, y ese debe ser el punto de inflexión. Ahí es donde hay un problema, entre comillas, porque es realmente una gran oportunidad para las mujeres. Pero la cuestión es que la mujer en general trabaja mucho más que el hombre, y en la música se cumplen también las reglas generales. Por lo tanto, ha habido un gran avance: pasar de ser la mujer corista a ser la voz líder de una banda. Actualmente hay un montón de chiquilinas que cantan y componen y está buenísimo, pero existe un imperativo tradicional de que sos una nena y ¿cómo todavía no te embarazaste?, ¿cómo no tenés hijos?, ¿qué pasó? Ese peso lo tenés adentro tuyo, pero bueno, ¡es la vida! Calculo que el hombre tendrá también otras cosas dentro a causa del imperativo social. Tener que ser el hombre magnifico, por ejemplo, o un superhéroe, no debe de ser fácil y debe de ser duro de llevar. Lo que hay que hacer ante eso es disfrutar de la vida y dar y recibir amor.
- ¿Tuviste que aprender a convivir?
- Ahora tengo 36 años y no soy la misma persona que era a los 20. El proceso que vos vas teniendo es inevitable, y está buenísimo, y a todo el mundo le pega diferente. Todo el mundo tiene su propio proceso y ve cómo maneja las cosas dañinas y las cosas buenas, y como a pesar de todo eso elige cada día. Yo elijo con ayuda de los demás, porque si no nunca vas a avanzar, jamás. De base, el ser humano es sociable, entonces no hay posibilidad de salir para adelante solo.
Música
- ¿Qué lugar ocupa la música en tu vida, en tiempo y sentimientos?
- Un 97%.
- ¿Estás todo el día cantando y componiendo música?
- De repente no es tanto el tiempo que le dedico al hecho mismo de cantar y agarrar la guitarra, pero sí, en cambio, a la radio de la cabeza. La radio de la cabeza está prendida casi todo el tiempo. Para mí el ruido no es ruido, es parte de la música del tiempo.
Todo el tiempo estoy atenta a este tipo de cosas, entonces veo o escucho una cosa y enseguida pienso: "Cómo me gustaría hacer una canción sobre tal tema". Con este tipo de cosas, estoy un porcentaje altísimo de mi tiempo consciente.
- ¿Y el 3% restante?
- En todo lo demás.
- ¿Qué es todo lo demás?
- Todo lo que se te ocurra. Vamos a entendernos: la música permea todas las otras cosas, entonces dentro del 97% de mi vida están las otras cosas. Si leo, por ejemplo, algo sobre un vino, ya estoy pensando en música; si veo moverse gente en la calle, estoy pensando como música. Una parte de mí siempre piensa como música.
- ¿Qué significa tener posibilidades de ofrecer cultura a la gente a través de tus composiciones?
- Esta buenísimo. Es como cocinar. Yo siempre digo lo mismo: yo cocino, pero si voy a comer yo sola en mi casa, es un embole, no me inspiro. En cambio cuando voy a cocinar para alguien, voy a poner una musiquita de fondo, voy a disfrutar el momento. Aunque no conozca mucho a esa persona, ya le da como otro sentido a cocinar.
Cuando en Montevideo se hacen espectáculos públicos, en general va la gente conocida al toque. Después también está el otro, que mira, pasa por ahí y escucha y de repente le encanta, cosa que está buenísima, o de repente le parece una porquería y también está buenísimo. Tener la posibilidad de mostrar en un espacio abierto lo que hago me parece que está bárbaro.
Además, de un tiempo a esta parte, pero no desde hace mucho, se cuida el tema del sonido. En algún momento pasó que el sonido era tan espantoso que la gente se enojaba conmigo y yo decía: "¿qué tengo que ver?". Esta bueno que ahora se intente apuntar a lo mejor.
Hay un montón de cosas en Montevideo abiertas a la gente. Es cuestión, como dice la canción, de "apaga el televisor y enciende tu transistor" y ver que hay de todo. Hay que salir. Montevideo es una ciudad maravillosa, divina, y todos los montevideanos la sentimos así. Los que hemos tenido la suerte de viajar, sabemos que no es un pequeño pueblito: es, posta, una linda ciudad, que está para todos y todas.
- Tuviste la oportunidad de viajar y conocer otras ciudades. ¿En algún momento pensaste quedarte a vivir en otro país?
- ¡Y sí! Porque hay momentos en que realmente sentís que es una solución. También tiene que ver la preparación de uno con la realidad. Porque no es lo mismo a los 20 que a los 30 años. Pero a veces uno fantasea con que afuera hay cosas que están mejor que acá. Y es verdad, afuera hay cosas que están mejor que acá. Pero afuera es afuera.
- ¿Qué es lo que te aferra a Uruguay?
- La familia. Yo soy de acá. En otro lado siempre sería una intrusa; esto es mío.
- Pero en otro lado hay más oportunidades para los músicos...
- Sí, pero no te hablan tanto las cosas; tendrías que estar mucho tiempo para que te hablen. Yo más que música soy compositora, creativa. Para mí no es tan importante estar tocando todo el tiempo: lo que más placer me da es hacer una canción que me encante, y poder mostrarla y que a otra persona le encante. Eso es muy difícil de lograr en otro lado, porque yo no conozco a los otros. Acá somos todos más o menos parecidos, nos criamos todos más o menos juntos, tenemos un contacto continuo, podemos ver cómo han evolucionado las cosas, enojarse con lo que está mal, ver qué podés hacer. Eso porque estoy acá; si yo me voy a otro lugar soy nueva. Si fuera a trabajar de otra cosa sí, como lavar baños o pintar paredes, pero como lo que soy, es difícil.
Recuerdos
- Desde chica haces música.
- Desde los 5 años.
- ¿Cuál fue tu primer recuerdo musical?
- Mis recuerdos musicales son desde tan niña que creo que van a una época que ni siquiera se recuerda, desde los 3 o 4 años. En mi casa siempre había música. Mi padre estudiaba y además escuchaba música muy fuerte desde la mañana, entonces dormía con mi hermana melliza y la música se nos metía en el sueño. De la casa de mi abuela también tengo constantes recuerdos. Allí había un piano y la radio sonando. Siempre escuchaba música, más por el lado de la clásica. Después, más hacia la adolescencia, empezamos a escuchar rock and roll y otras cosas. Pero siempre está presente la música clásica: Schubert, Mozart, Bach, de todo.
- ¿También escuchaste clásicos del rock?
- Sí, todo. Rolling Stones, Beatles, Led Zeppelin y Deep Purple.
- ¿Hoy en día escuchas algo en particular?
- Depende. Hay momentos en los que escucho y hay veces que no. Ahora, como estamos con el tema del disco de La Dulce, estoy básicamente escuchando las premezclas, súpercopada con eso. Pero soy bastante ecléctica con la música. En un momento, por ejemplo, se me había dado por escuchar cumbia villera (risas). Son cosas que voy encontrando y voy escuchando. Hay momentos que escucho mucha música y hay veces que no escucho nada, escucho sólo la radio de la cabeza.
- ¿Cuáles son tus referentes musicales?
- Tengo muchos referentes con lo que me siento sumamente cercana. Algunas cosas de Mario Levrero, después Leo Maslíah; en algunas cosas de él me siento muy cercana. Me pasó también con Susan Vega. A pesar de que no tiene nada que ver la música de ella con la mía, me inspiré en ella en eso de contar historias y de hacer canciones basadas en algo que nunca se haría una canción. Al grupo Las Tres también lo tomamos un poco como referencia de La Dulce. Estaba integrado por Laura Canoura, Estela Magnone y Flavia Ripa. Un grupo divino, y podría seguir nombrando cantidad...
- ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
-De todo. Una de las cosa que más me gusta hacer es ir a nadar. Es una lástima que cerraran las piscinas de Trouville, en Pocitos. Sacabas el carné de salud y podías ir en forma gratuita. Pero nunca llegué a ir, porque cuando me mudé por la zona justo dejaron de funcionar, y ahora las taparon definitivamente. También me gusta cocinar. Tengo un método, con una garrafita de tres kilos, lo que simplifica bastante la cocina. Básicamente como mucha pasta.
- ¿Vivís solamente de la música?
- No, además vendo vinos. Ahora, con esto del disco, tuve que hacer un parate, pero ya retomaré.
- ¿Y andas en moto?
- Sí.
- ¿O sea que la imagen de chica de Pocitos queda un poco relegada?
- Lo que pasa es que depende de dónde vengas. Cuando se murió mi abuela me dejó la casa donde vivo ahora. Me considero una privilegiada y me encantaría que más gente estuviera en la misma condición que yo. En un tiempo me sentía culpable de ser privilegiada, después pensé: ¡pará! Eso también te viene con la edad: si tenés una situación que esta buenísima, bienvenida sea y a disfrutar.
Como mujer adulta, ¿cómo ves al país?
Veo muchas cosas muy deterioradas en el país. Así como venimos, el futuro es la muerte. Hay un gran desprecio hacia lo más importante que existe, que es la gente, las personas, cada una de ellas, cada ser humano. La riqueza de un país no es que tengas petróleo; la riqueza es que tengas gente, que esté copada, feliz.
¿Votaste al actual gobierno, al Frente Amplio?
Sí.
¿Te sentís decepcionada por lo que hace o ves que se cumple el cambio prometido?
Yo veo que hay mucho "bla bla". También hay cosas que están comenzando a encaminarse. Algo súper copado es la justicia: que alguna gente no mueran sin condena. Pero veo que hay cosas que están muy lejos de lo que deberían ser. También veo que es un proceso de un tiempo, y que va más allá de los partidos políticos.
¿Qué papel juega la cultura dentro del cambio político prometido?
La cultura es una herencia. Vos podés no tener nada de nada, sólo la ropa que tenés puesta, pero sos hereditario de la cultura humana en general y de la cultura de tu propio país. Una persona tiene muchos derechos y se accede a ellos a través de la cultura. Te permite tener la herramientas para llegar a concretar tus derechos.
¿Vos, con tu arte, qué querés transmitir a la gente?
Yo estoy trabajando en la sensibilización. Por un lado el humor, que es, me parece, lo que te rescata de todo. Y después está la parte de emoción, la posibilidad de lo bello, la multiplicidad de lo bello. Y lo bello sólo existe cuando tú lo mirás. Yo hago algo, pero eso sólo va a ser bello cuando tú lo mires, y tú vas a ser quien haga que lo mío sea bello.
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