Las polillas y las mariposas, en su fase de gusanos de seda, son fabricantes de seda bien conocidos. Y todos sabemos que las arañas la emplean para sus telas. Pero estos invertebrados no son los únicos que hacen uso de la fuerza y la versatilidad de la seda. Tara Sutherland y su grupo del departamento de entomología del CSIRO en Australia están estudiando las sedas producidas por otros insectos y ya han obtenido varios resultados interesantes. La mayoría de las personas desconocen que las abejas y las hormigas producen seda, pero lo hacen, y su estructura molecular es muy diferente a la de las grandes proteínas, con estructuras en capas, de las mariposas, las polillas y las arañas. Las sedas del capullo y de los nidos que los investigadores estudiaron se basan en un arreglo estructural de proteínas donde múltiples hélices se enrollan unas sobre otras. Este entramado produce una seda muy resistente y de peso ligero.
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