Primero los saludó Seba. Ellos se agacharon para recibir un afectuoso beso que a Baltasar le dejó una marca en la mejilla. Gaspar cuidaba que su capa no se enredara entre sus piernas al caminar.
Estos tres Reyes Magos, que algunos han dicho verlos en las oficinas del INAU haciendo de directores, hoy habían ido al hogar especial en el Prado, ubicado en Pena y Castro. Allí se atienden 25 niños por diversas discapacidades. Algunos provienen del Hospital Pereira Rossell, y otros son niños de contexto crítico o que cuyos padres no pudieron hacerse cargo de su cuidado. "El INAU sale siempre en los medios por hechos de indisciplina y no por este tipo de acciones", indicó algo indignado Gaspar, mientras era saludado por una niña que afectuosamente no dejaba de regalar abrazos a la mágica figura de aquellos que les fueron a regalar sonrisas a estos niños. La presencia de los Reyes Magos en el hogar causó conmoción en ellos, que aprovecharon para sacarse fotos, saludarlos, y también tener su día del Niño. Algunos interrumpieron el momento en el que dibujaban en una de las terrazas, y otros, les acercaron a los Reyes sus cartas. "Alguna vez no te trajimos lo que pediste", le dijo uno de los Reyes a uno de los niños que contestó afirmativamente, sonriendo a la par.
En el segundo piso del hogar, la respiración de cada uno de los siete niños internados es buena señal a cada momento. "Amor y felicidad", cita un cartel pegado al vidrio de una de las ventanas del hogar dirigido por María Luisa Laguardia. Ella destacó el aporte realizado por la Iglesia de los Santos de los Ultimos Días que ha ayudado con equipamiento para seguir adelante con el trabajo.
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