Se podría graficar de muchas maneras esta realidad, pero basta decir que el sábado por la noche, en el entorno del Hotel Conrad uno de los puntos top de la movida era imposible transitar. Con la atracción natural que ofrece el hotel cinco estrellas, el desfile de Giordano, el casino y un espectáculo de tango, la cantidad de gente fue realmente impresionante y los autos coparon todos los estacionamientos del hotel, del supermercado Disco que está enfrente, y cinco manzanas de los alrededores.
El domingo fue lo mismo, pero en este caso por la masiva convocatoria de miles y miles de personas que vivieron las instancias definitorias de la Corrida Internacional de San Fernando, cuyo punto culminante fue la "Parada 0", entre el puerto y la 1 de la Mansa.
Pero no fue la excepción; transitar por la zona del puerto fue imposible y lo mismo ocurrió en La Barra, el lugar preferido por los jóvenes para las intensas movidas por las noches.
Los boliches de la costa principalmente los de la Brava también mostraron un lleno total.
En José Ignacio, el lugar preferido de los famosos argentinos, hasta los propios operadores turísticos del viejo pueblo de pescadores se encuentran sorprendidos por la multitud que cada día llega hasta allí. Lo dicho, un verano donde Punta del Este muestra su mejor encanto, su mejor cara, con un nivel de concurrencia de turistas como hace mucho tiempo no se daba. Una masiva concurrencia de turistas en todas las zonas. El buen tiempo así lo permitió.
Otro que no va en zaga es Piriápolis, ciudad balnearia que ha sido copada por turistas mayoritariamente uruguayos, pero que recibe por estos días a gran cantidad de argentinos, brasileños como nunca, y hasta muchos europeos, atraídos por los encantos naturales e históricos de la ciudad recostada al mar pero enmarcada por una agreste naturaleza que no tiene parangón.
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