Por Antonio Pippo
¡Son tan previsibles algunos políticos! Recuerdan a aquel personaje de un viejo escritor gallego: "A los mangantes hay que tratarlos mal. Las personas decentes no podemos dejar que se nos suban a las barbas. ¡Ya lo decía mi padre! ¿Quieres uvas? Pues entra por ellas, que verás".
Bastó la publicación de una encuesta de opinión sobre preferencias electorales en la interna colorada --tal vez prematuras-- para que ardiera un incendio infernal.
Con Pedro Bordaberry a la cabeza, y una ventaja que a muchos tomó de sorpresa, saltó Hierro López a enmendarle la plana con unos modos escasamente tolerantes. Al cohete, digo yo. Es que siempre pienso, tonto de mí, que la unidad fortalece a los partidos y la suma les permite crecer. ¿A qué disputarse a dentelladas los restos?
En fin, ahí se plantó don Luis, exponiendo su barbado rostro y apelando a un discurso más repetido que "La cumparsita", con la intención de bajarle el copete al mozo que está sacudiendo los viejos sobretodos, para bien o para mal. ¡Caramba! ¿Cómo el Foro Batllista va a dejar, así nomás, la malla de puntero? Y volvió a mi mente el personaje del gallego: "¡Usted está muy verdecito, ¿me entiende?, muy verdecito! ¿Dónde se ha visto que un hombre sin cultura y sin principios ande por ahí, tosiendo y pisando fuerte como un señorito? ¡No seré yo quien lo vea!".
Hay que decir que el acribillado --o sea Bordaberry-- contestó con ingenio, parecido a un poeta oteando el horizonte: "Deshilvanando en aguas, el estío...".
Queda la impresión de que don Luis, al igual que otros, no resucitó y pasó al frente porque sí, sino porque se lo sugirió alguien a quien él siempre ha hecho caso.
Qué pensamiento horrible. Por su causa, recordé otra vez a ese personaje al que hoy he usado en reiteración real: "¿Usted se ha fijado lo cariñosos que son los gatos? Cuando cogen cariño a una persona, ya no se lo pierden en toda la vida".
Pero, bueno, dejémoslo así. Ha de ser sólo imaginación mía.
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