En el marco de la reforma sanitaria, es muy importante el control sistemático de la salud. "Con el viejo modelo de salud, una persona acudía al médico sólo cuando estaba enfermo", indicó a LA REPUBLICA el director general de Salud, doctor Jorge Basso.
"Habitualmente no salta por ningún lado que ese paciente no se está controlando; no hay ningún mecanismo pensado para eso", explicó el jerarca.
El médico está convencido de que la realidad sanitaria de Uruguay no cambiará si no se transforma el modelo de atención. Por eso, "las instituciones están siendo exigidas por el MSP para hacer esos cambios en los procesos de atención; esto implica muchas veces una verdadera reingeniería institucional", aseguró. En este sentido, las mutualistas saben que las exigencias son y serán mayores que antes y se quejan del "supercontrol" que ejercerá el Ministerio de Salud Pública (MSP) a través de la Junta Nacional de Salud (JNS).
Por su parte Basso, quien está propuesto por el Poder Ejecutivo para integrar la JNS, sabe de los costos que implicará para las instituciones el cambio propuesto. "Tiene que ver con un sistema de información potente, que permita registrar las distintas consultas y relacionarlas con el total de los usuarios. Es preciso identificar en qué momento un usuario vinculado a los programas de atención deja de atenderse", explicó el jerarca.
"Por algún lado se tiene que prender una lucecita para que alguien agarre un teléfono y se comunique con el usuario para ver qué sucedió, por qué faltó a la consulta", dijo el médico.
En los modelos actuales de salud, generalmente el paciente asiste al médico cuando ya está enfermo o sufre una descompensación, sin realizar ningún trabajo de prevención. El modelo propuesto cruza a toda la población con distintos programas, ya sea de salud bucal, visual, de la niñez y adolescencia, del adulto mayor, sexual, entre otros. A través de ellos se intenta definir el control y sus caracerísticas.
La otra forma que utilizará el MSP para aumentar el acceso de la poblacion a las consultas es la baja de los copagos, como los tiques y órdenes. Ya se comenzó con los diabéticos, los hipertensos y los medicamentos psiquiátricos como los neurolépticos.
"El gran desafío de la reforma sanitaria es cómo generar el mecanismo de estímulos para que las instituciones inicien fuertes procesos de transformación que pasen por ese camino", indicó Basso refiriéndose al cambio de modelo que desean las autoridades. "El financiamiento debe ser funcional al cambio de modelo, mayor o menor en función de si las instituciones hacen estos cambios o no", agregó.
Para comprobar que los centros de salud públicos o privados cumplan con las metas asistenciales que fijó el MSP, es preciso tener un sistema de evaluación del desempeño de estas instituciones.
Para Basso, la reforma sanitaria no se agota en que toda la población tenga una institución de salud que la atienda. "Su principal objetivo es sanitario: si no hacemos la reforma, no mejoraremos la salud de la población", afirmó.
Por eso se están controlando, a través de los equipos inspectivos, las historias clínicas de los pacientes. "En todas partes del mundo la forma de identificar la calidad de atención de una institución es el control de las historias clínicas", aseguró el jerarca.
El médico explicó que una buena historia clínica
tiene que existir y registrar todos los eventos que son motivo de atención, "no sólo el motivo de consulta del paciente, sino cuál es el plan de control, cuándo está previsto que vuelva y qué análisis se tiene que hacer".
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