Por Antonio Pippo
El Cascarilla Batista, arrinconado, garabateaba con loca fruición un viejo cuaderno "Tabaré".
-¿Qué hacés? preguntó el Chiquito Otegui.
-Cuentas...
-¡Acá el único que cuenta soy yo! saltó el otro, enojado.
-Es por la interna blanca...
-Ah... ¿y quién gana? Digo, si aprendiste a sumar, zoquete.
-Lo veo bien al Guapo, si no se le saltan los garbanzos contestó el Cascarilla.
-¿Cómo?
-Lo dijo él mismoaclaró el Cascarilla. La interna se resuelve, al final, con los garbancitos...
-¿Y eso...?
-Chiquito, ¿cuándo te vas a operar la verruga mental? gritó Epifanio. -Los garbanzos son los votos de Vidalín y Gallinal, que están ojeando las ollas... ¡Lo sabe hasta La Mellada, que tiene minas nuevas a vigilar y no lee diarios ni escucha radio!
-Difícil que se le escapen al Guapo argumentó el Negro Collazo.
-¡Sentate en ésta! se calentó el Cascarilla. El correntoso ya probó ahí y le quedó el que te dije ardiendo... Anda ronceando al Cuqui, que es especialista en pucheros sabrosones...
-Pero Vidalín está abrazao a los garbanzos como a un rencor, quiere ser presi insistió el Negro.
-¿Ah, si? ¿Y pa'qué le van a alcanzar? ¿Pa'un guisito aguado? cortó el Chiquito.
-Si quieren quedar pipones pegó otra vez el Cascarilla sobre los palos- hay que comer con el Guapo o con el Cuqui...
-Además, el Cuqui abrió el grifo... -apuntó Ruedita, con la boca llena de longaniza.
-¡La grifa, bestia! aulló el Chiquito. -¡Es una forma de decir! El hombre anda con los brazos abiertos, quiere gente de todos lados, siempre que haya consenso... Tras unos segundos de silencio, Ruedita reaccionó:
-Ta'bueno, eso... Pero... ¿y si le arriman fatura picante? ¡Puede quedar en un grito!
-Mirá lo paró Epifanio-, ya le pasó una vez. Ahora ve la pimienta a dos cuadras y la saca de taquito. Se miraron unos a otros, desconcertados. Entonces Ruedita terminó el debate, al menos por ese día: -¿El Cabezón se meterá en la olla'el Cuqui, nomá? Bue'... ¡si le prometen que va a quedar flotando sin quemarse!
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