Desde el viernes en horas de la noche, los fieles de la religión umbandista comenzaron a homenajear a la diosa del mar: Iemanjá.
Una vez que amaneció y a lo largo del día, integrantes de diversos templos llegaron a la costa, para entregarle las ofrendas a la reina del mar. Aunque en horas de la tarde parecía que iba a aguar la fiesta, no fue así. El movimiento de gente en la playa Ramírez se intensificó. Al caer el sol, la fiesta prosiguió a la luz de algunas velas, que alumbraban los rituales.
La fiesta de Iemanjá es una de las celebraciones más importantes que existen en nuestro país. La deidad, que se ha transformado en un símbolo popular, representa para los afroumbandistas a la diosa del mar. La devoción que existe por ella va más allá de los feligreses, puesto que cada 2 de febrero se acercan a la playa Ramírez y a otras playas del país miles de personas.
Ayer al atardecer, algunos espectadores sólo miraban con curiosidad los rituales de los umbandistas. Otros aprovecharon el momento para capturar imágenes imborrables, ya sea a través de sus cámaras fotográficas o con los celulares. Mientras que los más comprometidos con la diosa cargaban las barcas hacia el mar y trataban de llevar adelante los rituales, pues como explicó la mae Alicia De Iemanjá, "con lluvia no se convoca a los dioses, sólo a la diosa del mar".
También llegaron al lugar algunos turistas a observar el recomendado espectáculo que se divisaba desde la rambla. LA REPUBLICA conversó con Daniel De Orisaguian, de la congregación Hijos del Pai Armando Ayala, con él se indagó sobre la visión que existe, al haber sido declarada de Interés Turística la celebración por el Ministerio de Turismo y Deporte.
"No podemos ignorar que es un evento que transciende al ser una expresión con mucho colorido", comenzó detallando. "Porque nuestra religión tiene gran expresión de sonidos, cantos y bailes, eso atrae gente", explicó, "y si eso nos ayuda a aumentar el turismo y fomentar divisas para el país, es muy bueno, no lo veo como algo negativo", concluyó.
Por otra parte, aclaró que las personas son invitadas a los rituales, "siempre y cuando las cosas se hagan con respeto y tengan el orden que tienen que tener".
Esta mujer, que es adorada por muchas personas, una vez más fue homenajeada. Y aunque no se vea, al igual que ella, muchos dioses admirados por la religión afroumbandista reciben su merecido recuerdo. "Tenemos despliegues y rituales durante todo el año. Iemanjá, lo que consiguió fue transcender a nuestra religión", expresó el hijo de religión del pai Armando Ayala. "Iemanjá es de la religión musulmana, porque nos ha causado mucha alegría ver gente en la celebración que profesa el islamismo, también es de los judíos que la ven y la respetan y es del cristianismo, de todas las religiones", aseguró.
Iemanjá es madre por naturaleza, que protege a los niños, a las mujeres y encierra un gran misterio. Sus seguidores dicen que ella es muy dulce pero encierra una madre que puede ser muy severa a la hora de educar a sus hijos.
"Como madre que es, se le pide para tener un hijo, una pareja o una buena familia", explicó Daniel De Orisaguian. Además comentó que si bien hay gente que dice que no hay que pedirle un novio porque te lo corre, "no es así, corre el que no sirve", dijo entre risas.
Además de ser una deidad que protege, su femineidad la tiene a flor de piel. Es una mujer muy coqueta y le gusta recibir perfumes, miel, alhajas, joyas y flores entre muchos otros regalos. A pesar de que el tiempo no acompañó, la diosa recibió muchas barcas, la mayoría hechas de madera ecológica, conteniendo sus merecidos regalos. Asimismo se descubrió una placa en homenaje en la Plaza ubicada en Rambla Wilson entre Jackson y Acevedo Díaz, "con motivo de conmemorarse 90 años de la Libertad de Culto en Uruguay". La actividad fue organizada por la Junta Departamental de Montevideo, el grupo Atabaque y participó el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich.
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