Por Antonio Pippo
¿Qué dirá el texto contenido por ese sobre? ¡Cuánto pagarían algunos por saberlo! Pero no. El sobre está lacrado, y hasta el congreso nacional del Frente Amplio del 5 de abril nadie conocerá el documento del Tribunal de Conducta Política sobre Bengoa.
En época de Miguel Strogoff, correo del zar, y por más que le diera lonja al caballo, las noticias tardaban en llegar a manos de los destinatarios. En tiempos actuales, la correspondencia se entrega al instante, se puede leer al instante y es posible sacar de ella las conclusiones que se quiera, también al instante.
Sin embargo, pese a que el Tribunal de Conducta Política se reunió con la presteza que las circunstancias parecían aconsejar, produjo su informe y lo entregó un par de días después, pasarán todavía dos meses avivando las especulaciones como si fueran la hoguera que achicharró a Juana de Arco hasta que se conozca su sugerencia o su recomendación.
Un cristiano liso entiende esto menos que a Peñarol.
En todo caso parece un proceso exageradamente lento. Y hasta contradictorio, porque mientras no hay "linchamiento de Bengoa", tal cual ha dicho con exquisito énfasis el presidente del Frente Amplio, a María Julia Muñoz y a Mariano Arana les están dando como adentro de una piñata. A este tipo de desaguisados paradojales conduce, casi siempre, el exceso de burocracia o, por decirlo de forma más compasiva, la acumulación abusiva de procedimientos reglamentarios.
Me inquieta otra curiosidad en este proceso. De los integrantes del Tribunal, sólo uno se refiere al asunto, y lo hace con cierta fruición, en cuanto medio se pone a su alcance: el ex diputado Chifflet. ¿Es el vocero? ¿Habla en ejercicio de su libertad de expresión? ¿Se va de boca sin darse cuenta? Creo que no ayuda.
Finalmente pregunto, usando una metáfora futbolística: ¿Se está desinflando la pelota para dominarla mejor, o se la está inflando para que explote en el justo momento que no sé quién indicará?
Comentarios (beta!)