Con casi quince años de pasarela, Dolores Barreiro es para muchos la modelo número uno de Argentina. Ha pasado buena parte del verano en Punta del Este con su familia, donde combinó el trabajo con el merecido descanso.
A los treinta y dos años ya tiene sobrada experiencia. Por eso, cuando el lente del fotógrafo la enfoca, Dolores Barreiro ya está lista para la mejor foto. Es que la modelo top de Argentina sabe cómo lucir su largas piernas, su piel bronceada y su mirada siempre clara. Muy pocos pueden creer que esta mujer sea una señora casada que reparte su trabajo con la vida familiar y el cuidado de sus tres hijos.
Casada con Matías Camisani, es madre de tres varones. Valentino de seis años, Salvador de tres y Milo de casi dos años. No hay secretos para mantenerse siempre en línea y ser una de las modelos preferidas de los diseñadores, "soy vegetariana dice Dolores al igual que mi marido y también los chicos; comen lo mismo que nosotros. Creo que soy una privilegiada genéticamente porque durante los embarazos no me privé de nada y en pocos días recuperé mi peso normal". Dice amar Punta del Este, un lugar para vivir para siempre e ideal para trabajar por su naturaleza. Claro que los constantes viajes a los grandes centros de la moda del mundo, desde donde es requerida en forma permanente, no se lo permiten. Sostuvo que "Punta del Este está espectacular, por algo cada vez hay más extranjeros, pero pese a la cantidad enorme de gente pude disfrutar de la playa, mis chicos y la vida familiar. Vine, básicamente, a trabajar en el desfile de los veinte años de Pancho Dotto y en los de Kosiuko y De Domenico".
Sobre un 2008 que seguramente será movido (hoy está en Nueva York) dijo que, "espero seguir modelando, que es lo que más me gusta y porque ya lo tengo incorporado a mi vida y siempre estoy tratando de ampliar los horizontes. Todo lo que venga, lo estudiamos con Pancho Dotto y la familia, así que, seguramente, vamos a tener mucho trabajo este año".
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