La prenda de vestir regresó a su dueño el pasado jueves. Eduardo Strauch fue entrevistado por LA REPUBLICA y se mostró visiblemente emocionado por el hallazgo.
Los años pasaron, y el 13 de octubre se cumplirán 36 de aquel fatídico día en la inmensidad de la Cordillera de los Andes, con la majestuosidad del blanco silencio, interrumpido por un avión Fairchild F-227 de la Fuerza Aérea Uruguaya que encontró su último destino en tierras chilenas.
Ese avión transportaba a 45 uruguayos rumbo a Santiago de Chile para jugar un torneo amistoso de rugby en representación del club uruguayo Old Christian. Pero la enorme máquina no soportó las turbulencias del viento andino y sufrió, tal vez, el peor accidente de la historia aérea de nuestro país. Fueron 16 los jóvenes que sobrevivieron para contar aquella historia que, hasta ahora, no deja de sorprendernos. Fe para algunos, heroísmo para todos, la mundialmente conocida "tragedia de los Andes" parece no querer dejar de darnos sorpresas.
Eduardo Strauch, quien ocupaba el asiento cinco de aquel avión, poco antes de despegar del Aeropuerto de Carrasco se puso un saco que poco después colocó "encima del asiento, donde van las valijas" recordó Strauch a LA REPUBLICA. Horas después, el avión se accidentaba y Strauch, al igual que el resto de los sobrevivientes, comenzaban una odisea para sobrevivir en la montaña.
Muchos años pasaron antes de que alguien supiera de aquel saco. La chaqueta de Strauch fue hallada hace tres años por un alpinista, el mexicano Ricardo Peña, que viajó a conocer el lugar de los hechos, conmovido por aquella historia. El aventurero fue a visitar el lugar del accidente y se encontró con el saco enterrado en la nieve, que contenía los documentos de Strauch adentro. "Fui a visitar al avión uruguayo a 4.700 metros de altura y encontré el saco, que contenía su cartera y documentos", declaró el alpinista a la agencia AFP. "Sentí como si estuviera profanando algo, así que tomé la cartera, dejé el saco y le pusimos unas rocas", agregó.
Peña le llevó personalmente la billetera, los documentos y el dinero que encontró al propio sobreviviente. "Yo le dije, 'che ¿por qué no me trajiste también el saco?'', recordó Strauch a LA REPUBLICA. Tras el reclamo de Strauch, Peña se comprometió a volver a subir a la montaña y traerle de vuelta la prenda. Eduardo Strauch, quien había perdido toda esperanza de hallarla, explicó que Peña "intentó subir en el año 2007 pero había demasiada nieve".
Ahora, en la última expedición que se realizó a la montaña, en la que Strauch viajó con Peña, "él pudo encontrar la prenda". "Siempre viajamos como una forma de peregrinación al lugar, recordando aquel momento", dijo Strauch.
Visiblemente emocionado, Eduardo Strauch afirmó que ahora guarda ese saco "con un gran cariño". Consultado sobre si en aquel momento de zozobra buscó el saco para protegerse del fuerte frío de la montaña, Strauch respondió: "El pensamiento humano es muy raro. Tenía frío, es verdad, pero me acordé del saco, y también lamenté que estaba mi pasaporte nuevito, y más lamenté que tenía una cantidad de sellos de un viaje a Europa que yo había realizado". Dijo además haberlo buscado, pero el saco "salió volando en el choque", y fue ése el momento en que lo perdió.
Para Strauch, el haber encontrado la prenda "es una continuación del primer hecho, cuando Peña, del cual me hice muy amigo, encontró el saco, quitó la billetera y lo dejó ahí tapado con piedras".
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