Regresar a las clases es siempre un acontecimiento que involucra a toda la familia y que de a poco comienza a poner en su sitio la actividad del país. El regreso de los estudiantes a las aulas son sinónimo de que el verano ha finalizado, y de que otro intenso año nos espera.
Los más chicos viven el inicio del año escolar con mucha expectativa. Los llantos a la entrada, en la primera semana, serán una escenografía lógica y ya conocida, sobre todo, para los padres con experiencia. Aquellos que ya han atravesado en su vida la hora escolar y hoy cursan sus primeros años liceales experimentan también un importante cambio.
Carolina, de 12 años, comenzará a asistir al liceo este año. "Siento una mezcla de ansiedad por comenzar ya una nueva etapa, pero también un poco de miedo", definió con visible entusiasmo. Como muchos adolescentes, ha comenzado a imaginar lo que se encontrará. "Pienso que voy a tener más libertad que en la escuela, pero también que voy a tener que estudiar más", admitió entre sonrisas.
Comenzar un nuevo ciclo es uno de los desafíos que tienen por delante todos los estudiantes, vayan a primero de escuela o al último año de la carrera universitaria. En el caso de los alumnos que dejan el liceo para entrar en la Universidad, la expectativa comienza por querer saber cómo será esta nueva etapa. La Universidad de la República viene llevando adelante un seguimiento de las nuevas generaciones, como apoyo educativo, con el fin de abatir la deserción.
La psicóloga Carina Santiviago, del Area de Orientación Vocacional de la Facultad de Psicología, trabaja junto con los estudiantes para guiarlos, darles apoyo y conocer sus inquietudes en cuanto a su futuro. En el caso de los estudiantes que ingresan al nivel terciario, la situación se plantea "como la inauguración de una nueva etapa, algo que se transmite desde la propia familia del estudiante", describió la profesional.
"Para los estudiantes del secundario es una etapa máxima de su vida, ya que es algo que vienen pensando desde mucho antes: una etapa inaugural que los hace ingresar al mundo adulto". Agregó que con este ingreso a la "vida de adulto ganan identidad, autonomía y libertad para elegir".
En la Facultad de Derecho los estudiantes se agolpan en uno de los corredores del viejo edificio. Los carteles de los gremios estudiantiles, que conviven entre izquierdas y derechas, dan la bienvenida a las nuevas generaciones. Varios estudiantes esperaban su turno para inscribirse.
Lorena Tula está en segundo año pero debe dos materias de primero en la carrera de Derecho. "Comenzar las clases me mata, más cuando vamos a tener calor hasta abril", dijo algo resignada. La psicóloga Santiviago hizo especial referencia a este aspecto. "Entre los nervios, las inquietudes sobre el nuevo docente, los nuevos compañeros, la nueva materia, también se suma el factor de cortar las vacaciones", aseguró.
Algunos deben dejar el descanso, pero otros, algo más descuidados durante el año, tuvieron que seguir adelante y hacer trabajar a otros. Paola es una joven estudiante de Ciencias Económicas. Entre algunas materias de segundo y otras de tercero, trata de volcar su conocimiento para ayudar a otros, aunque cobrando 100 pesos las clases particulares. "Este verano tuve tres alumnos", dijo. "No estudiaron en todo el año y debieron dar exámenes de primero y tercero", afirmó.
A su vez agregó que "estamos a quince días de empezar las clases y ahora se lamentan porque no tuvieron el tiempo libre que esperaban, aunque se dieron sus buenas vacaciones en enero". Lamentó que también ella tuviera que cortar las vacaciones "aunque son 00 seguros los que saco este mes, y me sirven para comprarme los libros que me pidan este año", finalizó.
La compra de los libros y útiles será una nueva etapa que habrá que superar en el comienzo de las clases. Mariela Garate tiene cinco hijos con dos años de diferencia cada uno. "En este momento los tengo a todos estudiando", comentó. El más chico va a segundo de escuela y el más grande "empieza segundo en el liceo 55, ya que no le fue muy bien en los primeros años de la secundaria".
Esta madre siempre opta por comprar útiles en La Comercial ya que "allí es uno de puntos más baratos". Para iniciar las clases debe contar con dos cuadernolas para sus dos hijos liceales y tres cuadernos para los escolares. "De todas formas, ya compré dos paquetes de diez cuadernos y diez cuadernolas porque las van a necesitar. Si no es este año será el próximo", comentó.
La hora de comenzar a adquirir los útiles que integrarán la "mochila escolar" es de vital importancia (ver recuadro e infografía). Sin embargo, no en todos los puntos del país se requiere el mismo material para iniciar el año.
Anahí, maestra de una escuela rural cercana a Fraile Muerto (Cerro Largo), dijo que el comienzo de clases "es para todos un gran acontecimiento, ya que ellos (los niños) sienten a su escuelita muy cerca". La joven maestra rural tendrá a su cargo a unos 10 escolares. "Soy maestra, limpiadora, y a veces hasta electricista" destacó. Ella utiliza los cuadernos y los útiles que le brinda Primaria, por lo que no les pide otra cosa a sus alumnos que "semillas para las plantaciones que después se llevarán a su casa".
Las clases son uno de los fenómenos que movilizan a más personas en el país. Unos 400 mil escolares, 260 mil liceales, 65 mil estudiantes técnicos públicos y 90 mil universitarios comienzan las clases por estos días. A esto se suman los casi 48 mil estudiantes en escuelas privadas, unos 37 mil estudiantes de centros habilitados que incluyen la enseñanza privada secundaria, el Liceo Militar y la Escuela Naval y aproximadamente 15 mil estudiantes de universidades privadas que deberán concurrir a clases en marzo.
Los ómnibus comenzarán a estar llenos por las mañanas, las escuelas sonarán a niños y campanillas, y los liceos se encontrarán con aquellos que, entre la escuela y la universidad, a medida que pasa el tiempo, tienen una nueva incertidumbre: ¿Qué haremos?
Además, los funcionarios docentes y no docentes deberán comenzar antes a trabajar para recibir las inscripciones de los estudiantes.
Las inscripciones en Primaria comenzarán recién el 27 de febrero, día en el cual los funcionarios administrativos deberán empezar la actividad laboral anual. El 3 de marzo se iniciarán las clases en todo el país, y se calcula que más de 400 mil niños entrarán ese día a clase.
Pero uno de los problemas que año a año se incrementa es el período de inscripciones en la UTU, donde se vive una verdadera carrera para poder encontrar un cupo. Comenzar o no a estudiar en algunos de los cursos, dependerá de la disponibilidad de los horarios y de la capacidad de la aulas, además de la cantidad de docentes con los que dispondrá la administración educativa.
"Los primeros dos días fue una locura", dijo una funcionaria que pidió especialmente no ser identificada. Se refería a las primeras dos jornadas de inscripción en la sede de San Salvador. "Increíblemente se concentra todo acá", recalcó, como recriminando cierta falta de organización.
El inicio de las clases lo viven de modo diferente todos aquellos que integran la educación. Los padres invertirán dinero en útiles nuevos, los niños de la escuela de Cerro Largo comenzarán su peregrinar diario para llegar a clase, los liceales esperarán temprano el ómnibus y los docentes deberán presentarse a sus nuevos alumnos, miles de niños, jóvenes y adultos que volverán a abrir sus cuadernos.
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