Luis Grene
Ese tablado se llamó "¡Esto sí negra, es Carnaval!" y ganó el primer premio de escenarios alegóricos que daba el municipio de Montevideo. Convocaba a vecinos del barrio Maroñas y esa noche llegaron hasta los que vivían por General Flores. Es que había un "Festival de Murgas" y nadie quería perderlo. Aun antes de que el sol se fuera apagando entre las quintas y las humildes viviendas de Cuchilla Grande, con esas luces del atardecer comenzó el larguísimo espectáculo. Sin necesidad de prender los farolitos de colores empezó a actuar "La línea Maginot", una murga de La Unión que tenía como presidente de su comisión de honor nada menos que al gran Mariscal don José Nazzasi, secundado por los recordados Máspoli, Roberto Porta y Zapirain. Después aparecieron "Los Amantes del Engrudo" con la dirección de Luis Bermejo y entre sus integrantes se destacaba el popular Isabelino Larraz. Su animador gritaba: "¡La gran ginebra Fockink y el vermut Trapiche presentan a Los Amantes...!" y el tablado explotaba en aplausos.
Cuando alguna murga demoraba, subía para calmar a los ansiosos el recordado "Mustafá", una de las últimas "máscaras sueltas" del viejo Carnaval. Contaba chistes políticos y burlescos de gran actualidad y provocaba risas interminables.
Ya en la noche cubierta de estrellas, con una luna grandota, subía al tablado un baluarte de las murgas de La Unión. Nacida en la calle Timoteo Aparicio, llegaba "La última Mistonga" del gran Pocho Pérez. Muchas veces los últimos ensayos eran en la puerta del tradicional Bar Uruguay, de 8 de Octubre y Pan de Azúcar, donde tenían cientos de hinchas. Cuando aparecían "Los Pichones de este año", una murga muy antigua nacida por el año 1917, todos los vecinos sabían que la dura crítica estaba asegurada bajo la batuta del director Antonio Passanante.En este Festival de Murgas ahora era el turno de la tradicional "Hispano Uruguaya", una de las pocas que seguían la línea de las pioneras murgas de Cádiz y en sus primeros días se acompañaba de guitarrones y panderetas. Cuando se veía entre el público al letrista Tornillo Gamero y sobre los tablones al Gallego Anselmo Ferreyra y al gran Pianito, Cipriano Castro, no había dudas, ahí estaba la murga de los canillitas de Paso del Molino, la querida "Araca la Cana", que por esa década del 40 salía de la brava esquina de Capurro y Coraceros. Muy aclamados fueron los murguistas de "7 a 7 es un empate", dirigida por Antonio Vidal y como director de coros, el popular Hugo Arturaola. Ya muy tarde pero con el tablado "Esto sí negra, es Carnaval", aún repleto de bullangueros vecinos, llegaban dos agrupaciones legendarias. "Los Curtidores de Diablos" de Valentín Trasante en dirección y letras que habían creado los originales "couplet-milongón" con mucha crítica y también romanticismo hacia los tiempos del pasado. Y parando de apuro su destartalado camión, bajaban los muchachos de "Nos obligan a salir", que se lucían con las agudas letras de El Diablo, Arturo Machín. Los vecinos del Pueblo Ituzaingó y Maroñas volvían muy tarde pero felices por una imborrable noche de Carnaval que guardarían en su memoria y en el álbum de los recuerdos. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE.
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