Victoria Alfaro |
Nuestro país sigue siendo el único en el continente americano 100% libre de humo de tabaco. Según la última encuesta de prevalencia realizada en 2007, el consumo no ha disminuido mucho, aunque hay una tendencia a dejar el cigarrillo entre los mayores de 40 años.
Sin embargo, un estudio científico de contaminación en ambientes cerrados, realizado por CIET, reveló que los ambientes libres de humo de tabaco han prevalecido. El trabajo será presentado oficialmente el 1º de marzo, al cumplirse tres años de la entrada en vigencia del decreto.
El estudio consistió en la medición directa del acatamiento de la norma que prohíbe fumar en lugares cerrados y públicos. La investigación se realizó con un medidor de partículas, que permite medir la cantidad de partículas finas en el aire de los ambientes cerrados.
"Las que tienen un tamaño de 2,5 micras son las que se instalan y llegan a los sectores más profundos del pulmón", adelantó a LA REPUBLICA la doctora Laura Roballo, cardióloga y experta en tabaquismo del CIET.
Cualquier partícula de ese tamaño es un riesgo para el ser humano, no sólo las de tabaco. No obstante, las investigaciones han determinado que la fuente principal de esa contaminación es el humo de cigarrillo.
Un estudio realizado en 11 locales de nuestro país antes de 2005 reveló un alto índice de contaminación, alrededor de 300 partículas por metro cúbico (m3). El último estudio, realizado en octubre de 2007, arrojó como resultado 22 partículas por m3. "Es una reducción de casi el 90% del consumo de tabaco", aseguró Roballo. "Estamos muy contentos porque hubo un cambio cultural, una adhesión espontánea a la norma", agregó.
Se relevaron 91 locales de Montevideo, Canelones y Maldonado. La investigación abarcó bares, pubs, discotecas, restaurantes, plazas de comidas de los shoppings y zonas de embarque en aeropuertos, entre otros.
En cada caso, una persona iba al local elegido con el medidor de partículas y se quedaba allí alrededor de 45 minutos. Las partículas demoran en dispersarse y por eso la medición es efectiva. Los datos obtenidos fueron proporcionados al Ministerio de Salud Pública.
Los investigadores constataron que aquellos locales que colocaron resguardos, terrazas, techos, aberturas o cerramientos parciales para los fumadores estaban más contaminados.
"En los lugares que tenían espacios adyacentes para fumadores, los niveles de contaminación en los lugares libres de tabaco fueron más altos que lo normal", explicó la especialista.
La investigación no sólo se realizó en Uruguay, sino que se viene llevando a cabo en varios países, patrocinada por el Instituto Rosswell Park. Según la experta, antes de 2005 Uruguay estaba entre los peores países en cuanto a contaminación por tabaco. La situación uruguaya mejoró, ya que actualmente está al nivel de Nueva Zelanda e Irlanda.
El CIET también sigue de cerca la marcha del proyecto de ley que regula la venta de tabaco, hoy en el Parlamento. Entre sus prerrogativas, el proyecto prevé la ayuda para quienes quieren dejar de fumar.
Dejar el cigarrillo no es fácil y por eso se requiere, generalmente, ayuda externa. El tabaco toca una zona muy sensible del cerebro, aquella que se relaciona con el placer y la satisfacción de las necesidades básicas, como comer o la actividad sexual.
La mejor edad para dejar de fumar es antes de los 35 años: el organismo se regenera mucho mejor y más rápido de los daños causados por la nicotina. Eso disminuye en gran medida las posibilidades de padecer consecuencias irreversibles.
El tabaco colabora en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrales, respiratorias y digestivas, además de otras afecciones.
Por eso mismo la prevención es muy importante. En ese marco, el año pasado el CIET promovió la presentación en el LATU de una exposición sobre el tema "Respira Uruguay", que elogió la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), doctora Margaret Chan, quien quiere replicarla en otros países del mundo.
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