Por Daniel Olesker | Economista
El Frente Amplio ganó las elecciones de 2004 con un programa de gobierno que, en lo esencial, y desde el punto de vista socioeconómico, se resumía en un país productivo y un país social. Ello significaba que era posible crecer y distribuir al mismo tiempo y, aquel "viejo cuento" de que primero había que hacer crecer la torta para después repartirla, era un engaño.
Había un compromiso que el deterioro de la situación de los trabajadores, expresada en sus alicaídos salarios, el alto desempleo y la precariedad laboral debía revertirse. Había una deuda con los trabajadores que no habíamos generado, pero que nos comprometimos a "pagar".
Y sin duda lo estamos haciendo.
Y, para reafirmarlo, comparemos. Tomemos un ejemplo reciente que es el período de gobierno 19901994 donde se dieron condiciones relativamente similares, es decir, crecimiento importante del PBI, crecimiento de las exportaciones y muy buenas condiciones internacionales de precio y demanda.
El producto creció un orden de 25% y las exportaciones en valores reales crecieron casi 60%.
Durante los años 2004 a 2007 igualmente se ha dado un crecimiento importante del PBI del orden del 23% y también de las exportaciones En 3 años se iguala el crecimiento de 5 años de los 90.
La similitud de situaciones se termina cuando llegamos a las cifras sociales.
Empecemos por los salarios. Un crecimiento tan importante del producto en los 90, debería haberse reflejado en el aumento del salario real. Sin embargo, no fue así en 5 años: el salario real tan sólo creció 3,98%. Y en sólo 3 años de este gobierno, el crecimiento ya ha sido superior a 14% y superará el 20% en el quinquenio.
Lo muestra la gráfica 1.
En los empleos creados recordemos que estamos llegando a los 200 mil puestos de trabajo en tres años.
Así lo muestra el gráfico 2 .
Veamos un gráfico muy claro de lo que pasó con el empleo y el desempleo de manera conjunta. En los 90 fue cíclico y el desempleo terminó igual que como empezó a pesar de 23% de crecimiento económico. Y en estos tres años, el empleo crece y el desempleo cae sin pausa. Las curvas son claras: Se cruzan, pues una baja sin cesar (desempleo) y otra, sube sin cesar (empleo). Ver gráfico 3.
Finalmente, veamos que pasó con el gasto público en salud y educación. La gráfica 4 lo muestra.
En los 90, a pesar de los mayores ingresos que el país generó el gasto de funcionamiento en salud pública (MSP) y educación (ANEP y Universidad) apenas creció en el orden del 5% entre 1991 y 1994, luego de un ajuste fiscal que los redujo sustantivamente en 1990.
En cambio, tomando los aumentos presupuestales previstos en 2008, (ya incorporados en la rendición pasada y en el presupuesto nacional), entre 2005 y 2008, el gasto en educación y salud superó el 35%. Y, en esta rendición de cuentas, habrá aumento del gasto público educativo que lo llevará, tal como se dijo en el programa de gobierno, al 4,5% del PBI. En 2004 ese porcentaje era tan sólo de 2,8% sobre el PBI.
A estos elementos hay que agregarle, por lo menos, tres reformas estructurales que van a hacer que, estos mecanismos redistributivos, se profundicen en los dos años que restan.
En primer lugar, la reforma tributaria que sustituyó un impuesto a los sueldos, que sólo pagaban los asalariados y los jubilados y cuya tasa era igual (6%), se ganaran 10 mil o 100 mil pesos, por un IRPF (impuesto a la renta de las personas físicas) que:
* pagan tanto las rentas del trabajo como las del capital
* estas últimas pagan una tasa fija del 12%, que es superior a la casi totalidad de las tasas que pagan los ingresos por trabajo que, en más del 70% de los asalariados, no superará el 6% pagado anteriormente.
* se incorporaron los ingresos por trabajo no dependiente (básicamente honorarios profesionales) que no pagaban impuesto a los sueldos.
* se incorporan exoneraciones importantes a los nuevos empleos generados, con lo cual aumentará el nuevo empleo.
* comienza a reducirse el IVA (impuesto al consumo) con una rebaja de 4 puntos en la tasa básica, donde están los productos de la canasta familiar.
En segundo lugar, la reforma de salud, mediante la cual los trabajadores podrán incluir en su aporte a la seguridad social la atención en salud de sus hijos, con aportes que, en términos de un salario medio será de 300 pesos, mientras que, si no, pagará 1.000 pesos por cada uno de ellos.
Esto sumado al aumento de los recursos para la salud pública que ya vimos, tendremos, a través de la salud, un alto efecto redistributivo
En tercer lugar, la reforma de la red de protección social que, tomando en cuenta, solamente el componente del pago por asignaciones familiares, se incrementará al triple de su valor histórico.
Un estudio de la OPP sobre el impacto conjunto de estas tres reformas en el futuro inmediato, estima que, como resultado de su aplicación, el Indice de Gini (que mide la concentración del ingreso), mejorará de 0,4628 a 0,4295 es decir se desconcentrará el ingreso en un 7%.
Por mecanismos automáticos? Por las reglas del mercado?
Para nada. Es el resultado de una política activa de redistribución de la riqueza basada en:
* La política salarial del gobierno que ha definido como su objetivo recuperar el salario perdido en el gobierno anterior y aumentar los salarios mínimos.
* La convocatoria a Consejos de Salarios junto a un conjunto de medidas adicionales que restituyeron los derechos de los trabajadores quitados en los 90.
* La reforma tributaria que modifica la forma de recaudación y reduce la presión tributaria sobre los trabajadores.
* La política del Banco de Previsión Social que puso en la formalización del trabajo uno de sus ejes claves.
* La reforma de la salud que aumentó el gasto en la salud pública, incorporó a la seguridad social ya más 700 mil personas y mejoró la calidad de la atención
* Los cambios en la red de protección social que van fortaleciendo los lazos de inclusión social.
* Los cambios en la dotación presupuestal, que como resultado de una decisión política del gobierno nacional han priorizado la salud, la educación y la protección social.
En síntesis, el gobierno ha definido una política activa de redistribución del ingreso, y no sólo no tiene deudas con los trabajadores, sino que ha comenzado el proceso de pagar una deuda acumulada (por la dictadura y los gobiernos democráticos posteriores, es decir, por el modelo concentrador y excluyente de los 70 y los 90), mejorando los salarios, el empleo y los ingresos de la red de protección social.
Es decir: sí señores, este gobierno ha demostrado que es posible crecer y distribuir al mismo tiempo.
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