Por Alberto Couriel | Senador del Espacio 609 / Frente Amplio
Uno de los grandes desafíos de un gobierno de izquierda es la elaboración e implementación de un proyecto nacional que abarque aspectos económicos, sociales, políticos y culturales.
Es una tarea básicamente del gobierno de izquierda con participación de los principales actores sociales, políticos, económicos y culturales. En estos tres años hubo muy pocos avances en su elaboración, lo que limitó la propia construcción del Uruguay productivo. Su concreción permitiría avances hacia la conformación de proyectos regionales y ayudaría profundamente a futuras negociaciones internacionales, en la medida que se conoce el rumbo estratégico y el modelo de sociedad del futuro.
En el plano económico son imprescindibles lineamientos estratégicos que permitan una mirada de mediano y largo plazo de la futura estructura productiva. El mundo internacional actual se caracteriza por los extraordinarios avances tecnológicos, por la velocidad de sus cambios y por la permanente incorporación de conocimientos a las distintas actividades productivas. Por ello estos lineamientos estratégicos deben ser muy abiertos y flexibles para adaptarse a la actual velocidad de los cambios tecnológicos. La estructura productiva está en el centro de las características del futuro crecimiento y de su distribución. La actual estructura productiva mantiene características de heterogeneidad estructural, donde conviven en las distintas actividades económicas rubros de alta y muy baja productividad de la mano de obra, tanto en el plano intersectorial como intrasectorial. Esta heterogeneidad es un factor muy relevante en la interpretación de las causas de las desigualdades económicas, sociales e inclusive culturales que caracterizan al Uruguay y al resto de los países de América Latina.
La conformación de la estructura productiva debe centrarse en dos criterios básicos: la competitividad y la generación de empleo productivo. Esto significa elegir rubros, actividades económicas con posibilidades de competitividad actual y futura y de generación de empleo productivo. Esta es una tarea central del Estado con los empresarios, que son quienes tienen hoy más información y quienes deben implementar las futuras acciones. La elección de rubros es lo que permite avanzar en políticas activas, sectoriales y selectivas. En la actualidad el equipo económico del gobierno entiende que su función central es la estabilización y por lo tanto centraliza el uso de los distintos instrumentos de política macroeconómica monetaria, cambiaria y fiscal con este objetivo. Entiende que no hay que elegir rubros porque considera que el mercado es quien define la estructura productiva y, en consecuencia, desestima las posibilidades de estas políticas sectoriales. Esto es lo que ocurrió en el pasado generando una estructura productiva centrada en los recursos naturales y una heterogeneidad estructural, que es un factor muy importante de las desigualdades y de la existencia de amplios contingentes de la fuerza de trabajo que desarrollan sus actividades con muy bajos niveles de productividad, y que son informales, precarios y subempleados. Estos constituyen alrededor del 40% de la población que se ofrece en el mercado de trabajo, pese al fuerte descenso del desempleo abierto. Elegir rubros y avanzar en la conformación de una estructura productiva abierta y flexible ayudará no solamente a la implementación de políticas activas sectoriales sino también a que los instrumentos monetarios, cambiarios y fiscales tengan en cuenta no solamente la estabilización sino también los estímulos correspondientes a estas actividades productivas.
La disponibilidad y calidad de los recursos naturales han centrado la competitividad histórica de Uruguay. En los últimos años la innovación, la incorporación tecnológica y de conocimientos, y los avances en rubros competitivos de alta y media tecnología marcan los éxitos de los países emergentes del Sudeste asiático y de los países desarrollados. Este es un elemento central y clave para la conformación de la futura estructura productiva. Importa analizar la experiencia y aprovechar los éxitos de Corea del Sur, de Irlanda, de Finlandia e inclusive de Australia y Nueva Zelanda, que siguen colocando productos basados en recursos naturales pero con fuerte incorporación tecnológica y de conocimientos, de valor agregado y de empleo productivo. Estas experiencias muestran la necesidad de una relación fluida y de acuerdos entre el Estado, el sector privado y la academia. No hay innovación sin Estado que la estimule, la apoye e inclusive financie las investigaciones científicas y tecnológicas correspondientes. No hay innovación sin empresarios. No hay innovación sin el aporte fundamental de la academia para investigar, para crear y adaptar los nuevos procesos de cambios tecnológicos.
Para la competitividad importa colocar en mercados externos dinámicos, pero sobre todo es extraordinariamente relevante la colocación de rubros con contenido tecnológico, con incorporación de conocimientos y con productos que incorporen alta y media tecnología. En esencia, para la competitividad la oferta de rubros está en el centro de la temática, en cambio en la discusión del TLC con Estados Unidos la clave era el mercado externo.
En la Agrupación Parlamentaria del 20 de febrero el economista Fernando Lorenzo muy fuerte crítico del Mercosur y muy partidario del tratado de Libre Comercio con EEUU expresaba que en la actualidad las exportaciones de Uruguay, básicamente carnes, a EEUU alcanzan al 12% del total de nuestras exportaciones. La actual desaceleración de la economía estadounidense o una eventual recesión no afectaría directamente a Uruguay en la medida que esas carnes tienen amplias posibilidades de ser colocadas en la Unión Europea, en Rusia o en los países árabes. No olvidemos que el logro más importante de un TLC con EEUU lo constituía una ampliación de la cuota de carne con destino a dicho mercado.
Entiende que no hay que elegir rubros porque considera que el mercado es quien define la estructura productiva y, en consecuencia, desestima las posibilidades de estas políticas sectoriales.
Comentarios (beta!)