Aldo Roque Difilippo | MERCEDES
No tiene un nombre oficial pero sus habitantes se sienten orgullosos de ser "chisperos" y defienden su condición de tal en cualquier ámbito. El año que viene cumplirá 100 años y los "chisperos" promueven realizar un plebiscito para elegirle nombre a su pueblo, liquidar de una vez por todas las controversias y definir si son habitantes de Villa Darwin o de Sacachispas.
La Junta Departamental de Soriano en sesión extraordinaria recibió a Marcos Gil, connotado vecino de Sacachispas que defendió ardientemente la postura de que su pueblo se llame así y no Villa Darwin. "Si alguien sabe quién le puso Villa Darwin y cuándo, me interesaría saberlo", afirmó. Lo cierto es que en alguna documentación oficial de organismos del Estado comenzaron a denominarlo Villa Darwin, algo que no les gustó a los viejos vecinos del lugar.
Por esa zona, en 1832 pasó el célebre científico inglés Charles Darwin, un hecho que quedó documentado en su diario de viaje y recordado aún hoy en un monolito.
En 1977, la Junta de Vecinos reconoció a ese centro poblado como Villa Darwin o Sacachispas, una dualidad que aún hoy permanece, pero paulatinamente las comunicaciones oficiales comenzaron a denominarlo Villa Darwin.
Según el último censo, el pueblo tiene 582 habitantes, una escuela (ver recuadro) y pocos servicios más. "Es un pueblito de exportación", agrega don Marcos Gil. "La gente se va. Hay chisperos hasta en Europa. Claro, no hay una fábrica ni nada, entonces los muchachos cuando empiezan a trabajar se van", se lamenta. A pesar de ello, el pueblo está ubicado en una de las zonas más importantes, cuyas tierras son de las más ricas del país.
Marcos Gil recordó que "en la pulpería de Juan Sánchez se reunieron los vecinos, tiraron varios nombres y se quedaron con Sacachispas, por distintas circunstancias. Primero porque en aquellos tiempos todo se solucionaba con el facón", "sacando chispas" entre los contrincantes.
Aún hoy este centro poblado no tiene un nombre oficial, pese a que en 2009 cumplirá 100 años. Sus vecinos, con el apoyo de la Junta Departamental, apuestan a convencer a la Corte Electoral para que realice un plebiscito en el cual decidan cómo se llamará su pueblo.
Existen pocos antecedentes de que los habitantes de un lugar decidan cómo se llamará. Quizá el caso más cercano fue el de Ismael Cortinas, otro pequeño pueblo, ubicado en el vértice de los departamentos de Flores, Colonia y Soriano. Por muchos años la controversia estuvo planteada y fue dirimida en un plebiscito en que los vecinos decidieron su pertenencia a Flores.
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