Al finalizar la entrevista, quien escribe acompañó a la entrevistada a la parada del ómnibus. En apenas 10 minutos, tiempo que llevó bajar las escaleras, cruzar el semáforo e ir caminando lentamente a la parada, supe darme cuenta lo que es vivir sin uno de los cinco sentidos. ¿Cómo saber qué ómnibus tomar y para qué sentido? ¿Cuándo cruzar la calle sin poder ver el color del semáforo? Son todas interrogantes que hacen que uno valore más la entereza y voluntad que esta joven de 32 años tiene para poder salir adelante con sus hijos y pocos pesos en su billetera. "Para cruzar el semáforo le pregunto a alguna persona. Algunos que están apurados me dejan hablando sola. Para muchos de los uruguayos los discapacitados no existimos", contó con suma tristeza Katheryn.
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