Genoveva Malcuori
Ayer en la tarde, cuando todavía el calor invadía la ciudad de Durazno, la música, desde un escenario en el medio de la plaza Sarandí, invitaba a las personas a acercarse. La propuesta era algo insólita pero atractiva, sobre todo para aquellos artistas que sueñan con ser reconocidos en Uruguay y en el mundo.
Un equipo de producción a cargo de Martín Raggo -artista uruguayo que rompió el Récord Guinness en Panamá, permaneciendo como estatua viviente por más de 20 horas- recogió imágenes de talentos uruguayos para difundir en otros países. El grueso del material será para la producción del programa que conduce Don Francisco, Sábado Gigante, mientras que también serán vistas por La Cáscara TV, donde trabaja Raggo.
Antes de comenzar la prueba, en la que cerca de 30 personas participaron, era fácil distinguir a los artistas. Ya sea por su vestimenta, disfraz o instrumentos, se destacaban del resto de los curiosos que esperaban que comenzara el show.
La primera fue Beatriz, una declamadora que fue muy bien despedida cuando terminó la actuación. Luego de ella pasó Zoe, una pequeña de vestido rojo con volados amarrillos, que con un ritmo similar al flamenco, pero renovado, se compró al público presente. A continuación subieron las alumnas de la academia de canto y baile Música Total. Más de 20 chicas vestidas de rojo y negro con apliques de brillantina bailaron al ritmo de Paulina Rubio. La serie artística fue muy aplaudida.
A medida que pasaba la tarde, grupos y artistas continuaban desfilando por el escenario. Desde conjuntos de música tropical, como La Liga, que está integrado por media docena de adolescentes, hasta un dúo formado por un padre y su pequeña hija dejaron su testimonio frente a la cámara, que en todo momento grabó las ilusiones.
Además de los vecinos, que decidieron salir a tomar mate a la plaza mientras disfrutaban de un espectáculo variado y gratuito, la primera fila de la platea estaba integrada por los padres de los artistas jóvenes. Silvia, la madre de Iliana, una chica que interpretó a Belinda, no podía más de los nervios. "Estoy más nerviosa que ella", comentó minutos antes de salir Iliana a escena. Durante la actuación no paró de aplaudir y cantar de principio a fin la canción que su hija representó.
Mientras los artistas desfilaban por el escenario, los mimos y las estatuas se preparaban para concursar en el encuentro organizado por la Intendencia de Durazno. Desde los trajes más divertidos a los más sencillos, pero creativos, se observaron en los alrededores de la plaza Sarandí. La mayoría de los artistas consultados comentaron que lo mejor del concurso es la experiencia de intercambiar conocimientos con otras estatuas y mimos, además de la interacción con las personas. "Los que más se cuelgan casi siempre son los niños", afirmaron.
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