Por Constanza Moreira | Politóloga. Universidad de la República. Este espacio fue ocupado desde 1999 por los fermentales análisis de Hugo Cores.
Ante su ausencia es cubierto por Constanza Moreira como homenaje a su memoria y aporte al colectivo.
El domingo 20 de abril se celebrarán elecciones en Paraguay. En esta instancia, además de elegir presidente, se renuevan las Cámaras, los gobernadores y las Juntas Departamentales. La elección presidencial se gana por mayoría simple, y el elector puede votar a distintos partidos en cada una de las instancias.
Tres son los principales candidatos que compiten por la Presidencia y Fernando Lugo, por la Alianza Patriótica para el Cambio, es uno de los favoritos de la elección. Esta Alianza comprende una coalición con el ya histórico Partido Liberal. Los otros dos candidatos son del Partido Colorado: Blanca Uvelar, la candidata del oficialismo, y Lino Oviedo por Unace (Unión Nacional de Ciudadanos Eticos). Las preferencias electorales indican que Lugo cuenta con una preferencia del 35%, Uvelar está sólo cinco puntos por debajo, con una preferencia del 30%, y Lino Oviedo del 26%.
Desde su independencia en 1811 hasta 1840, Paraguay vivió bajo el gobierno del Dr. Francia (retratado en la famosa novela "Yo, el Supremo", de Roa Bastos), que generó un modelo de "crecimiento hacia adentro", muy exitoso económicamente. La guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra Argentina, Brasil y Uruguay, tuvo resultados terribles para este país, y a partir de allí, la trayectoria de Paraguay comienza a divergir con respecto al resto de los países de la región.
Los partidos Liberal (primero Democrático, 1887) y Colorado (1880) son de los más antiguos del continente, y casi tan antiguos como los uruguayos.
A lo largo del siglo XX Paraguay vive bajo regímenes de excepción y golpes de Estado: dictadores como Morínigo (1940-48) o Chávez (1948-54), gobernaron con el apoyo del Ejército y sin oposición, hasta que comenzó el largo período iniciado por Stroessner en 1954, en aquel entonces comandante en jefe del Ejército y máximo dirigente del Partido Colorado. Un plebiscito celebrado en 1958 confirmó a Stroessner como presidente por otro período de cinco años. En las elecciones legislativas de 1960 los seguidores del presidente del Partido Colorado ganaron la totalidad de los escaños del Congreso. La reelección ya por entonces era indefinida.
En las elecciones de 1963 Stroessner fue reelegido presidente, compitiendo contra el primer candidato presentado por la oposición después de 30 años. En 1968 continuó en el poder después de haber promulgado un año antes una nueva Constitución para prolongar su mandato; en 1973, 1978 y 1983 fue nuevamente reelegido. A mediados de la década de 1980 Paraguay consiguió una cierta liberalización política y en 1987 se levantó el estado de sitio en Asunción. Reelegido en 1988 para ejercer su octavo período, Stroessner fue derrocado por un golpe militar en febrero de 1989, fecha en que se inicia la apertura democrática en este país.
El bipartidismo fue la clave de la reinstalación de la democracia en el país, aunque el Partido Colorado siempre obtuvo la Presidencia y controló el Congreso. Además del Partido Liberal y el Partido Colorado, otros partidos, Encuentro Nacional (EN), Movimiento Patria Querida, y la Unace (la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos), han tenido gravitación en los últimos períodos.
Las primeras elecciones en régimen de "democracia plena" fueron las de 1989. El líder del golpe de Estado contra Stroessner, el general Andrés Rodríguez, fue el triunfador en estas elecciones. Durante este período, el Partido Colorado contó con el 67% de las bancas del Congreso y el Partido Liberal el 29%.
En 1993 ganó nuevamente el candidato del Partido Colorado, Juan Carlos Wasmosy, pero en esta elección la fuerza de uno y otro partido estuvieron parejas: el Partido colorado obtuvo el 47,5% de los votos, el Partido Liberal el 41,3% y Encuentro Nacional el 11,3%. El sistema de partidos parecía estar cambiando.
Este proceso fue alterado o detenido por el golpe de Estado de 1996, dado por el general Lino César Oviedo, comandante en jefe del Ejército paraguayo, y partidario del retorno de los militares al poder. En las elecciones celebradas el 10 de mayo de 1998, el candidato del Partido Colorado, Raúl Cubas, venció a su opositor Domingo Laíno, candidato de Alianza Democrática. Estas fueron unas elecciones en las que participó un alto porcentaje de electores (en Paraguay el voto es obligatorio pero no hay sanciones): casi el 85% de los inscriptos en el padrón electoral. El Partido Colorado obtuvo el 56,3% de las bancas y el Partido Liberal el 34%. Encuentro Nacional sacó el 10%.
Este tercer período democrático fue el más complejo de los períodos democráticos que siguieron a la dictadura de Stroessner. El presidente Cubas, a poco de asumir luego de su victoria en 1998, cumplió con su promesa de liberar al general Lino César Oviedo, medida que fue tachada de inconstitucional por el Congreso. El enfrentamiento entre los poderes del Estado y las manifestaciones civiles fueron la tónica de este año. En febrero de 1999, el Congreso paraguayo inició el proceso para destituir a Cubas, medida a la que el presidente respondió con la sustitución de los mandos militares. En marzo fue asesinado Luis María Argaña, vicepresidente del país. La oposición responsabilizó a Cubas y a Oviedo del crimen y se inició el juicio político para destituir a Cubas, quien optó por renunciar. Asumió entonces Luis González Macchi, presidente del Congreso, con el apoyo del Partido Liberal, que luego optó por retirarse del gobierno de "unidad". En agosto de 2003 tomó posesión del cargo Nicanor Duarte Frutos, que ganó con el 37% de los votos. El Partido Liberal obtuvo el 24% de los votos. El Movimiento Patria Auténtica obtuvo el 21,3% de los votos y el Unace el 13,5%. Por primera vez en la historia de este país el Partido Colorado no tenía mayoría en el Congreso.
Las actuales elecciones depararán, sin duda, muchas sorpresas. Aunque la Alianza Patriótica para el cambio es la favorita para la elección del presidente (que se elige por mayoría simple), las fuerzas del "oviedismo" y del oficialismo siguen indicando una presencia mayoritaria del Partido Colorado (aunque dividido) en el Parlamento. Por otra parte, muchos miran con desconfianza la alianza de un líder nuevo y no "contaminado" con la historia política del país, como Lugo, con un partido, como el Partido Liberal, que está en el riñón de las viejas prácticas políticas del sistema. Miles de observadores concurrirán a esta elección, en la que además, se votan los representantes al Parlamento del Mercosur.
Un cura y una mujer están entre los favoritos. La escasa diferencia porcentual que dan las encuestas y las reiteradas denuncias de prácticas de fraude electoral, unido a la falta de documentación de una parte de los electores, sugieren un escenario incierto y conflictivo. Los uruguayos, tan poco conocedores de la realidad paraguaya, tendrán en esta elección un motivo para acercarse a conocer las vicisitudes políticas de un país que en el siglo XIX formaba parte de nuestro propio destino.
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