Por ELEUTERIO FERNANDEZ HUIDOBRO |*|
La formidable lucha nacional e internacional contra quienes violaron los derechos humanos, enérgicamente apoyada por poderosos gobiernos y ONG, ha sido derrotada para el "caso" Tróccoli, por la burocracia criolla. La impunidad fue nuevamente consagrada.
Dimos vergüenza mundial: Tróccoli, debidamente encarcelado por los italianos en base a un clamor mundial, tuvo que ser liberado, salió caminando por la puerta, porque como siempre, el expediente uruguayo llegó fuera de hora. Durante noventa días durmió acunado por la burocracia bien o mal intencionada; más de dos meses en sedes del Poder Judicial (¡Un mes en la Suprema Corte!) y, llegando "a la uruguaya" (es decir a último momento) horas antes del plazo, tampoco pudo recorrer los pocos metros distantes entre nuestra embajada y la Cancillería italiana antes de la hora final. Esta vez no estábamos en casa y por ende no pudimos pedir la consabida prórroga que tanto y tan mal nos caracteriza. Hay países donde los plazos son eso.
El Dr. López Goldaracena, que echa toda la culpa sobre el embajador uruguayo (Dr. Abín), omitiendo la del Poder Judicial, no explicó porqué no solicitó "Habilitación de Feria". Sólo por eso perdió cuarenta días que sumados a los diez del juez y treinta (¡) de la Corte, suman ochenta de los noventa disponibles.
El "incidente" es una conspicua viñeta del Uruguay real y muestra una vez más quién manda en este país.
Hay quienes dicen que los dirigentes "políticos" no son burócratas y que por ello no se le debe echar la culpa a la burocracia.
¡Cómo si los más grandes burócratas que en el mundo han sido no fueran "políticos"! Por poner un solo ejemplo pongamos el de la inconmensurable Nomenklatura soviética, colosal ejemplo de cómo la burocracia puede tomar también en sus manos, directamente, el craso poder político y ejercerlo. ¡Cómo si los partidos políticos estuvieran exentos de burócratas! Por el contrario, constituyen una de las mejores pampas de orégano para su desarrollo, acción y fortalecimiento. También en la izquierda. ¡Cómo si no hubiera sociólogos, oftalmólogos, ingenieros, abogados, contadores, escribanos, psicólogos, periodistas y hasta curas burócratas!
Dicha afirmación errónea es además peligrosa porque desarma y desorienta. Creer que burócrata sólo puede ser el empleado administrativo, es minimizar paupérrimamente el tamaño de la plaga.
Burócrata es todo aquél, tenga la profesión que tenga y ocupe el lugar que ocupe, que usurpa la autoridad legítima (sea ella política, intelectual o moral) aprovechando subterfugios subversivos y sediciosos en base al pedacito de poder que le han delegado y del cual consciente o inconscientemente han abdicado los otros.
Por ejemplo, un industrial disfrazado cuya fábrica funciona sólo gracias a los acomodos fraguados a su favor en alguna dependencia pública. Los son quienes construyen con artilugios (a veces admirables) sórdidas "reservas de mercado" como cotos de caza privados o chacras impenetrables donde disfrutar, a expensas de los demás, feroces monopolios incluso profesionales y hasta intelectuales. Y pueden ser públicos o privados; políticos o sociales; artísticos o deportivos; docentes o religiosos... ¿O no lo vemos hasta romper los ojos en cualquier ámbito de nuestra vida?
Ese dominio al principio siempre espurio y delictuoso es consagrado prontamente por normativas, reglamentos y estatutos, mediante Leyes, Decretos y Resoluciones inobjetables desde el punto de vista formal, arrancados muchas veces por la acción de diversos corporativismos o la concesión graciosa pero interesada de variados clientelismos.
Terminan siendo "derechos adquiridos" de modo que pasan a formar parte inalienable del sacratísimo derecho constitucional a la propiedad privada de algunos y al de su goce vitalicio.
Ahora el Colegio de Abogados se enoja conmigo. Pero mantuvo sepulcral silencio cuando en caso sin precedentes se filtró a la prensa la dirección de los votos en la Suprema Corte de Justicia y así los interesados se enteraron del fallo antes de que se produjera; permanecieron mudos ante las horribles declaraciones del ministro Hipólito Rodríguez Caorsi (abogado) atacando a sus colegas y a la Suprema y anunciando urbi et orbi que prejuzgó y va a prejuzgar; callan ante el increíble hecho de que la investigación acerca de la filtración de marras sea hecha por los que deben ser investigados como si esa aberración no estuviera en la tapa del libro de los escolares; quedaron mudos ante el reconocimiento por la Suprema de que, en virtud de la presión ejercida sobre ella por la filtración "aceleró los trámites"...
Calla en relación a esta demora fatal en el caso Tróccoli que deberá ser también investigada.
Suele, como en este caso, manifestarse muy corporativista. Según su propia confesión del reciente 5 de mayo de 2008, "Es su cometido esencial defender los derechos e intereses de la profesión". A confesión de parte, relevo de pruebas.
Uno de los puntos básicos de la fundamentación del voto hoy mayoritario ante los ministros de la Suprema (por lo del IRPF) alerta y previene contra la "Dictadura de los Jueces" y el Dr. Larrieux siendo flamante ministro declaró públicamente que todo el proceso anterior sobre este tema estuvo lleno de irregularidades.
Hay una investigación en marcha para averiguar quién cometió la filtración infidente, asunto este que puede configurar delito penal liso y llano. ¿O no?
Mientras tanto, el Colegio de Abogados permanece mudo; hierático como la esfinge.
Pero la Dra. Soledad Uriarte sintiéndose amenazada por mí dio origen a tales ímpetus corporativos y en su carta pública citó a Couture pero incompleto. Voy a agregar más Couture: "El derecho no es un fin, sino un medio. En la escala de los valores, no aparece el derecho. Aparece, en cambio, la justicia, que es un fin en sí y respecto de la cual el derecho es tan sólo un medio de acceso. La lucha debe ser, pues, la lucha por la justicia". En otra de sus páginas memorables Couture enseña: "Bien puede asegurarse que su verdadera jerarquía de abogado no la adquiere en la Facultad o el día del juramento profesional; su calidad auténtica de abogado la adquiere el día en que le puede decir a ese cliente, con la dignidad de su investidura y con la sencillez afectuosa de su amistad, que la causa es indefendible". "Hasta ese día es sólo un aprendiz..." ("Los Mandamientos del Abogado". Eduardo J. Couture).
Y sí: como en el caso de la Doctora se puede coadyuvar a cometer grandes injusticias plenamente arregladas a Derecho. Permítame el olímpico Colegio de Abogados, por el amor de Dios, denunciarlo.
|*| Senador nacional, escritor
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