Nadie puede pensar que en la tranquila y soleada calle Ruperto Pérez Martínez el día anterior se haya desatado una verdadera batalla campal entre alumnos del liceo 38 y la Policía.
Ayer, algunos autos hollaban el asfalto de La Teja mientras unos pocos vecinos curiosos, pero reticentes para hablar, se asomaban; más tarde la prensa se retiraba del lugar.
El liceo 38 había sido el escenario, y las miradas y comentarios de toda la ciudad apuntaban allí.
Los docentes no se cansaban de explicar la situación, y aunque muchos intentan encontrarle una explicación a la violencia, nadie puede llegar a acusar a los alumnos.
"Sí, fueron los alumnos, pero habría que revisar el sistema", destacó una joven profesora que no dudó en señalar a una compañera como "la portavoz". Sobre las 16:00 horas, los docentes pensaban en el lunes, cuando debían volver los estudiantes. "Vamos a ver cómo nos enfrentamos a ellos. Y pensar que Alex Mazzei quería que hoy diéramos clase", destacó la misma joven profesora.
Ayer se realizó una jornada de diálogo entre docentes alumnos, y hoy se citará a los padres para tratar el tema en cuestión. Las clases seguirán suspendidas hasta el lunes, cuando los primeros años vuelvan a las aulas, y con esto se abra un nuevo debate entre docentes y alumnos, analizando las situaciones de violencia.
Paulatinamente volverán a clase los segundos y terceros años. Asimismo, ayer persistió el reclamo de los profesores del liceo 38, que apoyados por la Federación Nacional de Profesores de Enseñanza Secundaria (Fenapes), convocaron a que la presidenta de Secundaria, Alex Mazzei, para que se haga presente en la institución. Desde la mañana la jerarca llegó para conversar el tema.
"Ella nos dijo que estaba muy preocupada por la situación", detalló uno de los docentes. Pero la molestia de una decena de profesores se debió a que Mazzei dijo a la prensa que no sabía de la existencia de algún joven detenido. Secundaria se comprometió a aumentar el número de profesores adscriptores y atender directamente el problema.
Los hechos de violencia en el Liceo 38 se ocasionaron luego que la directora suspendiera uno de los recreos en el horario de la mañana, el día jueves. El motivo fue que los jóvenes, sin motivo aparente -según dicen los docentes- comenzaron a hacer estallar bombas de estruendo dentro del local. La suspensión del recreo provocó que los estudiantes salieran al patio delantero rompiendo vidrios y quemando y tirando las papeleras metálicas desde los pisos superiores. Allí el oficial que cumple con el servicio 222 los intentó detener, por lo que comenzó el enfrentamiento con la Policía. El oficial dio aviso a la Seccional 19, se hicieron presentes cuatro patrulleros y el ánimo de los jóvenes provocó que aumentaran los incidentes. Entre riñas, piedras y gritos, la Policía logró arrestar a tres menores, mientras unos veinte alumnos salieron a la avenida Carlos María Ramírez agrediendo vehículos y propiedades.
Graciela, una vecina que vive en frente al liceo y que dijo que "nunca mandaría allí" a su hijo, fue una de las testigos de los hechos. "Era un relajo, yo vi cómo un muchacho le pegaba al oficial, y él lo único que hacía era defenderse de la agresión", contó. Los vecinos tiene miedo. Un kiosco que funcionaba frente al liceo tuvo que cerrar por los constantes robos de los alumnos. Si bien otros vecinos culpan a los docentes por los disturbios, la gran mayoría dice que son los jóvenes.
Marcelo, o "Chelo", tal como lo llaman sus otros cuatro amigos, jugaba tranquilo en la cancha abierta del liceo sobre la calle José Castro. El sol de la tarde le molestaba la vista y su sombrero rojo nada podía hacer por ayudarlo. Con la chimenea de Ancap donde muere la calle, Marcelo explicó: "Yo no sé que pasó. Voy de tarde, hago primer año, y en ese turno por suerte es todo mucho más tranquilo". En eso coinciden docentes, padres y vecinos.
"El problema es el turno de la mañana", dice un señor que prefiere no mostrarse, sentado en la puerta de su casa frente a la cancha del liceo. "Yo no tengo nada con los milicos, pero hay que decir que ellos no tuvieron nada que ver, si los gurises son fatales y siempre están ocasionando problemas", sostuvo. Algunos docentes del propio liceo dicen que colegas suyos que viven en los alrededores prefieren no elegir horas allí, por "la mala fama" del liceo.
El día después dio para la reflexión. Los docentes se ocuparon de explicarle a la prensa todos los problemas que viven diariamente ellos, la dirección y aquellos estudiantes que quieren estudiar, mientras se realizaba el segundo día de una larga terapia grupal que involucró en primera instancia a los docentes.
Algunos docentes dijeron ayer a LA REPUBLICA que las constantes agresiones entre los alumnos y por parte de estos a los profesores se arrastran desde hace, por lo menos, tres años. El Liceo 38 en temas de violencia producida entre los propios alumnos cuenta su propia historia. En este último tiempo se recuerda el año 2005, cuando los alumnos apedrearon los vidrios de la institución. En el año 2006, en el mes de setiembre, los docentes realizaron un paro para reclamar "más seguridad" dentro y fuera del centro de estudios.
El ingreso de personas ajenas movilizó a estudiantes, padres, docentes y autoridades para que se reforzara la seguridad en la institución.
Los hechos de violencia venían alterando el orden en el liceo 38 de La Teja, y se daban tanto de fuera como de dentro de la institución. Pero veinte días después de realizado el reclamo, trascendió la información de que una madre había golpeado a la directora de la institución. El 25 se setiembre LA REPUBLICA informaba sobre dos hechos de violencia más que involucraban a un joven arrojado por la ventana de un primer piso y a otro por la escalera.
El 9 de abril de 2007 comenzó una nueva campaña en reclamo de seguridad en el liceo llevada adelante por parte de docentes y padres con el firme apoyo de los alumnos. En una asamblea realizada en el patio delantero del instituto, los profesores convocaron a las autoridades de Secundaria para estudiar el tema y buscar una solución a las constantes agresiones que los jóvenes sufrían dentro y fuera del liceo. Una de las medidas llevadas a cabo por el Consejo Directivo Central (Codicen) fue la inauguración, en enero de 2007, de un nuevo liceo para descongestionar el ya superpoblado liceo 38.
La profesora Noemí González dijo que "se ha reclamado más seguridad", y los mismos docentes "pedimos a los estudiantes que no se queden dando vueltas y que se vayan a sus casas", relató. Dentro del plan de ayuda también se solicitó más apoyo psicólogo para trabajar en los talleres.
"El problema es que el año pasado el psicólogo que estaba renunció porque no soportó las condiciones del liceo", narraron los docentes.
Ahora, una sola psicóloga que comparte el trabajo en centros educativos con otra institución está a cargo del liceo 38, un centro que en algún momento fue ejemplo de un barrio, donde la única queja de los docentes era la defensa de los alumnos por su barrio.
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