El estudio concluyó que el 11,5% de los niños de hogares reconstituidos, con nuevas uniones, y el 17,6% de los hogares monoparentales no asisten a centros de enseñanza. Concluyendo que el menor rendimiento escolar o el abandono estaría relacionado con la conformación familiar.
La investigación realizada por la Facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Sociales y Unicef Uruguay consistió en el análisis de una encuesta hecha a 1.806 mujeres de 25 a 54 años residentes en Montevideo y en las zonas metropolitanas de Canelones y San José. Los resultados de la misma fueron presentados durante un seminario en el que se discutieron los arreglos familiares, el desempeño escolar de los niños, la transferencia de ingreso entre hogares, la actividad femenina y el acceso a redes sociales.
De acuerdo a lo informado por Unicef, las conductas que adoptan muchos adultos una vez que disuelven sus matrimonio o parejas de convivencia perjudican mayormente a los niños, tanto desde el punto de vista educativo como económico.
Según afirmaron las mujeres encuestadas, muchos padres dejan de asistir monetariamente a sus hijos lo que conlleva un deterioro en el proceso educativo del menor.
Otro aspecto detectado en esta encuesta, es que la familias constituidas en hogares "extendidos" con un número significativo de integrantes también suelen perjudicar el rendimiento escolar del menor.
A pesar que el trabajo estuvo orientado fundamentalmente a establecer la situación de las mujeres, igualmente permitió delinear parámetros sobre los niños, como ser que la corresidencia con la madre no se compensa con tiempos de convivencia más o menos prolongados con el padre.
La encuesta permitió establecer que aproximadamente el 57% de los niños de menos de 6 años ve a su padre al menos una vez por semana, pero la proporción disminuye 40% para los que tienen entre 6 y 12 años, mientras que el 25% de los niños de entre 0 y 12 años pierden totalmente el contacto con su padre luego de una separación o divorcio.
Por otra parte, según consignaron las mujeres, el 41,6% de los padres separados nunca transfirió dinero hacia el hogar de sus hijos, mientras que un tercio del total son los que dan un aporte económico en forma regular.
El estudio determina que parece existir una relación directa entre la asistencia y la continuidad en el sistema educativo, y las características de la conformación de los hogares.
En tal sentido, la encuesta concluye que el 8,3% de los niños de entre 13 y 18 años de hogares denominados "intactos", (con ambos padres biológicos y sus hijos) no asiste a centros de enseñanza, porcentaje que se incrementa a 11,5% entre los niños de hogares "reconstituidos" (nuevas uniones) y al 17,6% entre los de hogares monoparentales.
En tanto, entre quienes viven en hogares "extendidos" la no asistencia a la escuela trepa al 18,6%, a pesar que en su constitución estén presentes ambos padres biológicos. La investigación determina que este último tipo de familia, es conformado por la falta de recursos de sus integrantes.
El trabajo demostró que los hijos de las mujeres con nivel educativo menor abandonan el hogar más tempranamente que el promedio, no sólo porque existe una correlación fuerte entre educación de padres e hijos sino también porque los menores tienden a iniciar su vida conyugal más temprano.
Al llegar a los 18 años, el 75% de los hijos de madres de nivel educativo bajo ya está fuera del sistema educativo, contra 15% de hijos de madres de educación superior.
La encuesta estableció una tasa de fecundidad de 2,4 hijos por mujer, 4 décimas menos que en el siglo pasado.
El 75% de las encuestadas vive en pareja y el 79% convive con al menos un hijo.
El estudio determinó que en las mujeres encuestadas se amplia la posibilidad de tener más de una unión a lo largo de su vida, y que las mujeres de sectores más pobres son las que conforman antes esas uniones. *
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